El mensaje enviado por los ciudadanos en las urnas a favor de un cambio en el rumbo económico, no se vio ni escuchó. Las propuestas fiscales de PAN y PRI para el próximo año representan un verdadero atraco a la economía familiar y la puntilla a una economía en profunda recesión. La terapia de shock que prepara el PRIAN podría terminar por matar al enfermo, en lugar de ponerlo de pie.
Ha trascendido que parte del paquete fiscal del 2010 que prepara el gobierno federal contemplaría aumentos en los impuestos clave: IVA, ISR, IETU e IEPS. Para el IVA se plantea una tasa generalizada de 12 por ciento, incluyendo alimentos y medicinas, o una tasa de 15 por ciento a alimentos procesados con tasa cero para la canasta básica (Reforma, 29 de agosto).
El PRI no contemplaría imponer IVA a alimentos ni medicinas, pero sí al resto de actividades no gravadas actualmente, reducir de 15 a 10 por ciento la tasa general, aplicar la tasa máxima del ISR a personas físicas y ampliar el IDE (Reforma, 31 de agosto).
En el IETU, el gobierno federal contemplaría dos opciones: desparecerlo, dejando sólo un ISR de 32 por ciento máximo para personas físicas y empresas, o sustituir el ISR por un IETU de 19 por ciento. Respecto al IEPS se plantean incrementos que van desde 5 hasta 30 por ciento en vinos, licores, tabaco, cervezas, refrescos, aguas embotelladas, telefonía celular, juegos y sorteos. El PRI, por su parte, sólo contemplaría desaparecer el ISR y dejar sólo un IETU reforzado para las empresas.
Sin embargo, no es lo único que tienen proyectado incrementar PRI y PAN. En un borrador que circula entre consultores financieros e integrantes de organizaciones empresariales se plantean también incrementos mensuales de 1 a 3 por ciento a las gasolinas, diésel, luz, gas y hasta los derechos federales de agua. Diconsa ya anunció incrementos de 15 y 20 por ciento en frijol y azúcar (MILENIO, 31 de agosto). En suma, el PRIAN prepara un artero ataque a la economía nacional y popular.
Se dice que “no hay de otra”. Se pasa por alto que la mayor parte de los países en recesión, como Irlanda, están bajando los impuestos y ampliando simultáneamente su base de contribuyentes. De la misma manera, están incrementando su gasto público en infraestructura (carreteras, presas, caminos, aeropuertos) para revertir el ciclo depresivo, mientras aquí se recorta.
Nouriel Roubini, primer economista en anunciar la debacle financiera, ha señalado cuáles son los factores que permitirán a algunos países volver a crecer. A saber: un mercado interno sólido; un sistema estricto de regulación financiera; deuda pública reducida; comercio exterior diversificado; y ahorro interno suficiente para financiar políticas económicas contracíclicas. Nada de esto tenemos, porque en los últimos 25 años el PRIAN se dedicó a hacer lo contrario, en nombre de una utopía hoy desacreditada: el “fundamentalismo del mercado”.
Por supuesto que sí hay otra forma de salir de la crisis que no sea la ortodoxa receta de más impuestos, más deuda y más carestía de la vida. Hace tres años la Coalición por el Bien de Todos y AMLO presentaron una alternativa.
Austeridad presupuestal: Ahorrar 100 mil millones de pesos del presupuesto federal (un 5 por ciento del gasto del gobierno en 2006) mediante la reducción de salarios de altos funcionarios públicos; desaparición de los bonos de actuación; reducción a la mitad de los gastos de publicidad oficial; eliminación de seguros médicos privados a la alta burocracia; supresión de las pensiones a los ex presidentes de México; así como la reducción del gasto corriente gubernamental en teléfonos, luz, rentas y viáticos, entre otros.
Combate a la corrupción: Disminuir el impuesto de la corrupción gubernamental que gravita sobre las finanzas públicas y que según organismos internacionales representa hasta 2 por ciento del PIB, alrededor de 130 mil mdp. Tan sólo la ordeña o robo de gasolinas a Pemex asciende a 12 mil mdp anuales. La propuesta es una rigurosa vigilancia en el otorgamiento de contratos públicos, compras, concursos y licitaciones.
Reducir la evasión y elusión fiscales: Reducir la evasión de 40 a 30 por ciento desde el primer año de gobierno, mediante un programa de ampliación de la base de contribuyentes, simplificación administrativa y castigos ejemplares a defraudadores fiscales. Esto reportaría recursos adicionales al erario público por 65 mil mdp (un punto porcentual del PIB de 2006).
Resulta increíble que en medio de la crisis sistémica más profunda en el último siglo, el PRIAN sólo tenga imaginación, capacidad y alcances para seguir suministrando las mismas recetas ortodoxas a una enfermedad heterodoxa. Un fundamentalismo economicista similar sacó al PRI del palacio nacional hace nueve años. Una política económica parecida seguramente lanzará al PAN por el balcón central en 2012. Hasta entonces los ciclos económico y político de la actual crisis habrán concluido.
ricardo_monreal_avila@yahoo.com.mxMás y mejor información solo en Resiste Acapulco
























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