Indígena violada huye ante dilación de justicia


Josefina se irá a los campos agrícolas de Zacatecas; quien la ultrajó, impune, se burla de ella

CONTRAPORTADA

Josefina, en la denuncia a La Jornada Guerrero. FOTO: JESÚS RODRÍGUEZ MONTES


Tlapa, 31 de agosto. Josefina ya tomó una decisión. Pronto, muy pronto se marchará a Zacatecas, a trabajar en un campo agrícola cortando hortalizas. Dice que definitivamente le ha cambiado la vida, pero para mal. Ni plaza de maestra ni justicia. El hombre que la violó, Silvano Catalán Bonilla, profesor jubilado, anda libre y como vive cerca de su casa, la intimida lanzando sólo una mirada, después lanza un escupitajo al suelo con la vista clavada en los ojos de la muchacha.

En el juzgado penal de Tlapa, del distrito judicial de Morelos, donde se maniobró la impunidad de Catalán con dinero de por medio, los funcionarios se burlan de la indígena. Desde que denunció en La Jornada Guerrero que se torció la ley en el juzgado para dejar libre a quien la violó, cuenta que los empleados, como el secretario de acuerdos, Néstor Zárate, y Javier Escamilla, Oficial de Partes, le dicen: “Hay viene la famosa”.

Definitivamente el haber salido de su comunidad, Francisco I. Madero, un pueblo me’phaa (de la variante lingüística bathaa), le ha cambiado la vida a Josefina de manera radical. Hace unos meses, en marzo, el plan no era viajar a Zacatecas y menos enrolarse como jornalera.

Pero de pronto se convirtió en la protagonista de una historia donde se entrelazan actos de corrupción e impunidad que dan cuenta del desaseo en la estructura judicial en La Montaña, y de la manipulación que se ejerce con las plazas de maestro, las que la Secretaría de Educación ofrece a cuentagotas en la región.

“Me siento sucia –dice la indígena con furia– me ha cambiado la vida, mis sueños ya se fueron, se acabó mi alegría, mis ganas de la vida. Me da mucho coraje por toda la corrupción que hay, pido que se acabe, que no se venda la justicia a los que tienen dinero. Es injusto que el señor (Silvano) esté libre sólo porque compró con dinero la justicia”.

A dos meses de que la ultrajaron, el responsable, el jubilado Silvano Catalán, que le ofreció una plaza por 12 mil pesos pese a que no es autoridad y permanece inactivo desde hace tiempo, está en libertad gracias a que contrató los servicios del abogado Margarito Ávila Serrano, ex juez penal en Tlapa quien aún mantiene intacta su influencia sobre los empleados del juzgado, logrando así torcer la ley. Sobre Ávila pesan varias quejas en su trayectoria como funcionario del Poder judicial.

Josefina luce distinta. No sólo es el semblante triste. Se cortó el pelo y se han sometido a un encierro en casa de su tía Cándida, donde habita desde que llegó a Tlapa. A las calles de la ciudad ya no sale sola. Dice que tiene miedo a una agresión.

A través de algunos periódicos de la región, la historia de Josefina llegó hasta Francisco I. Madero. Para la me’phaa las últimas semanas no han sido fáciles. Se han enfrentado al desdén de los funcionarios del juzgado, quienes le han advertido que pueden dilatar una sentencia a su favor si es que insiste en denunciar en los medios las trapacerías en las que se han coludido con Ávila; pero además los lugareños la señalan.

“La gente se me queda viendo. Mi vida ya no es igual. Por eso pienso irme por un tiempo. No sé, me gustaría alejarme, pero también quiero que se arregle esto, que haya justicia, que agarren al señor (Silvano Catalán) y que se cambie al personal del juzgado. Quisiera que esto (el testimonio que aquí ofrece) llegue hasta Chilpancingo para que lo arreglen”, señala.

En el juzgado de Tlapa se sigue maniobrando para proteger a Catalán, por instrucciones de Margarito Ávila Serrano.

Por ejemplo, cuando en el juzgado Néstor Zárate Castillo, secretario de acuerdos, sentenció que todas las pruebas que presentó la muchacha no acreditaban la culpabilidad del cliente del ex juez, el pasado 26 de julio, se interpuso un recurso de revisión ante la segunda sala del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE). Desde Tlapa, el expediente fue enviado a Chilpancingo hasta el 15 de agosto.

Desde el 1 de julio que se interpuso la demanda en el Ministerio Público contra Silvano Catlán Bonilla, que quedó consignada en la causa penal 137/2009-III por violación, a la abogada que asiste a la indígena no le han permitido ver el expediente. Se lo han negado.

Josefina teme que esas inconsistencias sigan dando tiempo a Catalán para fugarse.

El jueves viajó a la capital, a una entrevista con funcionarios del TSJ en la que la acompañó una abogada del Centro Tlachinollan. Ahí les informaron que el 3 de septiembre se emitiría la resolución del caso. Hay dos opciones: se ratifica la inocencia de Silvano Catalán o se ordena su aprehensión.

Josefina sugiere que también haya sanciones para los funcionarios del juzgado por torcer la ley y por las burlas.

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