CARTONES







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AMLO HACE UN LLAMADO DE ATENCION A CARLOS SLIM, DUEÑO DE TELMEX.

AMLO HACE UN LLAMADO DE ATENCION A CARLOS SLIM, DUEÑO DE TELMEX.

Comentarios de nuestro presidente legitimo de México Andrés Manuel López Obrador, sobre la problemática de la marginación y la incomunicación de las comunidades indígenas en el estado de Oaxaca. Así como de la inconstitucionalidad de las pretensiones en la aplicación de los impuestos en nuestro país.



FUENTE: FRIDA GUERRERA
http://fridaguerrera.blogspot.com/2009/10/amlo-hace-un-llamado-slim.html
YO TE NOMBRO LIBERTAD, CREANDO CONCIENCIA
Solo tengo mis ojos y mi mente como herramienta para trabajar.
VERÓNICA VILLALVAZO (FRIDAGUERRERA)

PUBLICADO POR: TONATIUH MALDONADO.



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Calderón y Cortázar, odio nazi a la prensa escrita


Autor: Álvaro Cepeda Neri

25 Octubre 2009

Nada combatieron con tanto odio los nazis (tras su expansión como fascismo, por la irrupción ideológica y militar de la otra cara de Hitler: Mussolini) hasta su exterminio, como las libertades de expresión vigentes como fines democráticos y republicanos.


Desde entonces, las primeras decisiones de los gobernantes, incluso con aparentes escenarios democráticos y hasta sometidos a procesos electorales y a resultados de las urnas, así sean manipulados, en cuanto toman posesión, casi siempre enmascaradas con discursos favorables a las libertades de prensa, son para tratar de controlar a los medios de comunicación (predominantemente con pagos millonarios en compra de espacios, dispensa del cobro de impuestos a radio y televisión y sobornos directos a sus más connotados locutores disfrazados de comentaristas y analistas).

A la prensa escrita la doman con otorgarle publicidad oficial, y si no logran su objetivo nazi-fascista, entonces, como Calderón y su director de comunicación Max (Maximiliano) Cortázar, emprenden la persecución ante la indiferencia de la Procuraduría General de la República (PGR) por las denuncias de los periodistas, anotándolos en “la lista negra” para negarles publicidad e información.

La subcultura calderonista con sus voceros-cómplices ­­­­­­­los timbiriches de las secretarías de Salud, Trabajo, Hacienda, Desarrollo Social, Economía, Gobernación, Energía, Comunicaciones, Educación, Defensa, Marina, Relaciones Exteriores, de la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex) y un cuantitativamente largo etcétera han arremetido contra las revistas Proceso y Contralínea. Y lo han hecho con la furia característica de una pandilla de delincuentes armados tras el saqueo al arsenal de la subcultura nazi-fascista, para con su manu militari controlar, no a las otras delincuencias, sino aterrorizar a la sociedad civil, cuyo máximo ejemplo es Ciudad Juárez, en Chihuahua, donde hasta la prostitución impera al lado de los matones para satisfacer las demandas soldadescas y de las policías de Genaro García Luna. Es el auténtico poder tras el trono calderonista.


A nadie más odian con tanta ferocidad los calderonistas y cortazistas que a la prensa escrita, porque, a pesar de las novedades tecnológicas (internet, videos, etcétera), sigue siendo el medio testimonial que más penetra y permanece en la opinión pública.

Cuando periódicos y revistas que logran circular por todo el país informan verazmente y ejercen la crítica como contrapoder, son objeto de toda clase de censuras e inquisiciones administrativas y judiciales, echándoles a sus perros de la iniciativa privada, para hacer la pinza contra quienes insisten en ejercer al máximo las libertades constitucionales, duramente conquistadas desde la Independencia y reconquistadas en la Revolución (Elba Chávez Lomelí, Lo público y lo privado en los impresos decimonónicos. Libertad de imprenta: 1810-1882; y, El Poder Judicial de la Federación y los medios de comunicación, sentencias: 1836-2001).

Esa subcultura calderonista nazi-fascista es característica de la “redefinición nazi de la vida política” (George L Mosse, La cultura nazi), de donde sacaron, con el tirabuzón panista, lo de “vivir mejor” y cuya concepción es una calca de la derecha patrimonialista, cuyos principios de organización son los más comunes en la historia (antirrepublicana y antidemocrática) e incluso de nuestros días.

En ella no existe una clara “diferenciación entre la amistad privada y la responsabilidad pública, tal y como se manifiesta (en los regímenes derechistas) de la corrupción y el nepotismo” (Enrique Serrano Gómez, Filosofía del conflicto político, edición: UAM-Miguel Ángel Porrúa).

Todo esto lo canalizan para perseguir las libertades de expresión, crítica e información por todos los medios. Y nada como inscribir a revistas y periódicos en la “lista negra” de Calderón-Cortázar y sus Niño de Rivera, Avilés, Castro, Isaac Muñoz, Vergara Ibarra, Brand de Lara, Cárdenas Ceja, Escalante Lona, Arias Pérez, Sifuentes Martínez, López Atienzo, Caso Niebla, Alcudia Goya, Olmos Tomasini, Francisco Gaona, Morales Aguilar, Ramírez Fuente, Conde Fartuk, Tirado Rasso, Brenda Morales Álvarez, Castañeda Soto… y los recién llegados a Petróleos Mexicanos y la PGR aprobados por Max Cortázar… y el visto bueno de Calderón.

La recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos 57/2009 documenta cómo las “80” demandas de una empresa privada para impugnar la información veraz que publicó Contralínea, como el contratismo entre funcionarios públicos y Pemex, son muestra del acoso judicial tipificado como inquisiciones judiciales (prohibidas y sancionadas por la Constitución) para impulsar la censura con la mira de que la corrupción y el abuso del Poder Ejecutivo y del Poder Judicial de varias entidades y del Distrito Federal se alcen sobre las libertades de prensa, como las implantó la autocracia nazi y el despotismo fascista. Así, impedir que los medios de comunicación publiquen información de quienes se escudan en empresas privadas para operar con empresas públicas. La Presidencia de la República, jueces y magistrados de los poderes judiciales, como los del estado de Jalisco, y del Distrito Federal, arbitrariamente violaron el orden jurídico-político democrático y republicano nacional, varias disposiciones internacionales y artículos de la Convención Americana de Derechos Humanos y de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

La recomendación 57/2009 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos fundamentó en la legalidad vigente del Estado mexicano, en cuanto estructura de medios jurídicos y fines políticos, y, en la legalidad internacional, para exhibir como abuso del poder presidencial y judicial estatal y del Distrito Federal, el infame acoso contra las investigaciones periodísticas, veraz y documentalmente apoyadas, donde se revelaron probables actos y omisiones de corrupción en Pemex y la Secretaría de Energía, cuando en ellas eran funcionarios Mouriño, Nava y Calderón.

Asimismo, puntualiza irregularidades de las demandas de Multigas, SA de CV, del prepotente gasero Zaragoza López, quien logra que magistrados y jueces acosen con inquisiciones judiciales a Contralínea con un objetivo: acabar con la revista por medio de llevarla a la quiebra, negándole publicidad oficial, con 80 demandas en todos los juzgados de varias jurisdicciones de la federación y con agresiones, encarcelamientos y presiones de toda índole. Nazismo y fascismo, ideologías afines a la derechización del Partido Acción Nacional y el calderonismo, usaron las inquisiciones judiciales y la publicidad oficial “como método de premio o castigo” contra la prensa escrita. Y el odio de Calderón y Cortázar, con sus alfiles en las dependencias, están en ese abuso que la recomendación exhibe como abusos de poder.

cepedaneri@prodigy.net.mx


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El Estado Quebró Deliberadamente a LFC


Por Alfredo Velarde

A medida que pasan los días y se va desenredando la madeja de insensatez que el (des)gobierno calderonista ha venido esgrimiendo para presuntamente justificar la -en su torpe juicio- “necesaria e inevitable” medida consistente en liquidar a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (LyF del C), más clara se hace la naturaleza arbitraria, plenamente ilegítima además de ilegal de las razones que la argumentan con cinismo desvergonzado. Un mar de lodo en medio de la montaña de mentiras, cientos y cientos de veces repetidas por los medios electrónicos e impresos sistémicos chatarra, sin embargo, no han sido capaces de evitar que las reales razones de fondo surgieran a la cada vez más indignante visibilidad pública, haciendo ostensiblemente clara la raigambre anticonstitucional del atrabiliario decreto presidencial, a favor de un reaccionario y nítido propósito implícito: la privatización de la red de fibra óptica que supondría una vuelta de tuerca adicional hacia el aparentemente irrefrenable avance privatizador en el suministro del fluido eléctrico.

Pero al avieso e injustificable propósito económico concebido para favorecer de espaldas a la ley a apenas unos cuantos oligarcas favoritos del régimen –entre ellos dos ex secretarios de energía de extracción panista-, y en contra de la inmensa mayoría que terminarán siendo los consumidores, se adicionó el ánimo pulverizador de uno de los más incómodos gremios sindicales del país a la lógica capitalista salvaje neoliberal, el SME, organismo este que en sus más de nueve décadas de existencia activa en el mundo del trabajo nacional ha protagonizado múltiples luchas memorables en la defensa y suscripción de los intereses de la clase trabajadora mexicana. Y para tan ominoso fin, ni a la buro-tecnocracia neoliberal dizque gobernante de los Gómez Mont, Kessel, Lozano y tantos más, ni al autodenominado “presidente del empleo” les importó algo lanzar a la calle con su decreto pisoteador de la letra constitucional y de la propia Ley Federal del Trabajo, a casi 60 mil trabajadores quienes, poco a poco, reaccionan contra la artera y sorpresiva medida liquidadora.

Lo esencial aquí, consiste en el hecho de que la Compañía de LyF del C había sido sometida, planeadamente y desde dentro, durante años, a una deliberada quiebra financiera ocasionada no precisamente por sus trabajadores, como insiste mentirosamente el gobierno, sino por los atorrantes operadores de su Consejo de Administración y que por largo tiempo hicieron todo lo posible, con una y mil maniobras, para presentar a la empresa como claramente onerosa y disfuncional, al tiempo que presentaban a su sindicato histórico, como una suerte de nido de corrupciones sin fin, y a sus propios trabajadores como una runfla de vagos, para colmo “privilegiados”.

En cualquier caso y como casi siempre ocurre, tarde o temprano, la verdad emerge a la luz y hoy ya son muchos más que los miles de damnificados directos por la ilegal liquidación que empero no desaparece la materia de trabajo, quienes repudian la medida y se suman activa y críticamente a la lucha contra el Estado canalla de los neoliberales, como bien se pudo atestiguar en la multitudinaria marcha de casi 400 mil opositores a la liquidación de LyF del C y en solidaria defensa del SME, el pasado viernes 16 de octubre en que quien esto escribe y junto a múltiples organizaciones sociales, civiles, populares y partidarias, concurrimos para colmar el Zócalo metropolitano de la ciudad capital, hasta en tres ocasiones sucesivas, durante la tarde-noche en que varios miles de mexicanos indignados, que suscribieron la convocatoria en apoyo del SME y sus trabajadores, ni siquiera pudieron acceder a la explanada del centro político neurálgico de la nación, simplemente por falta de lugar en el espacio colmado.

Ciertamente el servicio del servicio eléctrico había venido siendo cada vez más deficiente por los obsoletos equipos que la empresa no quiso sino parcialmente modernizar, precisamente para crear esa imagen que la empresa fabricó bajo maquiavélicos propósitos que ahora quedaron desnudos. Es verdad, también, que quienes han venido ocupando la cúpula burocrática del SME no son precisamente hablando arcángeles y comparten mucho de lo malo del viejo corporativismo sindical mexicano a la antigua. Pero este movimiento naciente, henchido de dignidad, resulta plenamente legítimo, correcto y necesario, y por eso mismo, parece predestinado a crecer y multiplicarse como expresión emblemática de un movimiento opositor mucho más amplio y complejo contra los canallas del Estado neoliberal que sólo haciéndolo estallar en mil pedazos, se lo podrá detener. Pero para que ello ocurra, es preciso que el movimiento desde sus bases mismas rebase a la timorata dirección sindical, no muy distinta a aquella que ha contribuido a desmovilizar a los trabajadores de la llamada Unión Nacional de Trabajadores (UNT).

Su reto más inmediato, en tal sentido, consiste en que sus esforzadas bases resistan a la tentación de liquidaciones concebidas para sacarlos de la acción resistente y, rehaciéndose a la sorpresa del artero golpe gubernamental y a la estrategia auto-centrada en la ruta larga de la controversia constitucional que de cualquier forma debe también transitarse, revierta la desmovilización, se alíe a las organizaciones sociales y a la propia sociedad inconforme, para movilizarse, resistir el reflujo, preparar la huelga general en solidaridad acompañada de la suspensión de pagos de la mayoría de los consumidores conscientes, para derrotar al régimen.

Los trabajadores del SME lo merecen, la sociedad lo necesita, como el atisbo prefigurador de la segunda revolución mexicana que acaso empieza a asomar en el imaginario inconforme de los muchos que queremos gritar un ¡Ya Basta! más poderosos que aquel que un primero de enero de 1994 conmocionó ya antes y pletórico de esperanza, las aspiraciones generales del abajo social explotado y oprimido de los mexicanos.

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Aspirantes a diputados amenazan con no participar en comicios si no vuelve Zelaya


Niegan apoyo al candidato liberal a la presidencia de Honduras

Afp y Reuters

Periódico La Jornada
Domingo 25 de octubre de 2009, p. 21

Tegucigalpa, 24 de octubre. Candidatos a diputados y alcaldes del Partido Liberal de Honduras, que se reunieron hoy con más de 3 mil activistas, amenazaron con no participar en las elecciones del 29 de noviembre si no se le restituye la presidencia a Manuel Zelaya.

La diputada Carolina Echeverría informó que unos 18 diputados propietarios y ocho suplentes del actual Congreso unicamaral rechazan apoyar al candidato de su partido en las elecciones de noviembre, Elvin Santos, "si no se restituye al presidente que fue electo por los hondureños".

En las resoluciones de la asamblea dieron a conocer una carta que enviarán al secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, quien ha estado impulsando una salida pacífica a la crisis a través de un diálogo que culminó sin éxito el viernes anterior.

"Enfatizamos que bajo una tiranía y sin la inmediata restitución del presidente Zelaya, no estamos dispuestos a avalar este enorme fraude electoral", dijeron los candidatos.

Zelaya saludó a los presentes en la asamblea mediante una llamada telefónica desde la embajada de Brasil, donde se refugió el 21 de septiembre tras ingresar clandestinamente al país, casi tres meses después de que fue expulsado por los militares.

La legitimidad de las próximas elecciones generales en Honduras quedó en duda este fin de semana, después de que fracasara el diálogo para resolver la crisis política de este país centroamericano, donde el gobierno de facto afronta el aislamiento internacional.

Los golpistas encabezados por Roberto Micheletti intentan mostrar un clima de normalidad y avanzar con el proceso electoral, con la mirada puesta en los comicios del 29 de noviembre, que ya estaban previstos antes de que los militares expulsaran a punta de pistola a Zelaya del país.

Pero la comunidad internacional ha advertido que las elecciones carecen de legitimidad y que no reconocería al ganador si Zelaya no vuelve a su cargo antes de los comicios generales.

El regreso de Zelaya parece lejano después de que el pasado viernes las comisiones negociadoras de Zelaya y Micheletti dieran por terminado el diálogo político sin un acuerdo.

Ajeno a los cuestionamientos, el candidato del opositor y derechista Partido Nacional, Porfirio Lobo –quien encabeza encuestas en su segundo intento por conducir este país centroamericano–, sigue en campaña y se mantiene al margen de la disputa.

"La gente quiere votar, eso está claro. El diálogo es entre Micheletti y Zelaya, y que ellos lo resuelvan", dijo Lobo después de un acto de campaña.

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La del SME, una Historia de Lucha y Resistencia


Cronología:

Antecedentes

• En 1906 empiezan los intentos para organizarse y dos años más tarde fundan la sexta sección de la Gran Liga de Electricistas Mexicanos. Pero las actitudes autoritarias de la Mexican Light y la ausencia de normas para respetar condiciones mínimas de trabajo, impidieron el avance de la organización.

• El sindicalismo de los electricistas de 1906 a 1914 ensaya intentos mutualistas y cooperativistas y convierte a la forma sindical en instrumento de lucha para lograr que la empresa imperial más poderosa de la capital primero negociara y después mejorara las condiciones de producción y de vida de los trabajadores a su servicio.

Inicios

• Fundado oficialmente el 14 de diciembre de 1914 por trabajadores electricistas de la Mexican Light and Power , trabajadores telefonistas y electricistas privados y trabajadores tranviarios; tomando como nombre de la organización el de Sindicato de Empleados y Obreros del Ramo Eléctrico mismo que fue cambiado en la segunda asamblea por el de Sindicato Mexicano de Electricistas el 21 de diciembre del mismo año. Su lema inicial fue ‘Salud y Revolución Social'.

Las huelgas y sus conquistas

• El SME surgió como un sindicato de lucha. En 1916, en el contexto de una huelga general organizada por la Federación Obrera del Distrito Federal, estalló en la capital del país la primera huelga electricista de la historia de México. La Revolución había entrado en declive pero el SME estalló la huelga en abierto desafío a Carranza. Este, de inmediato, amenazó con realizar juicio de guerra sumario a los dirigentes. Pero los electricistas no se amedrentaron y en una intensa movilización caracterizada por la solidaridad del pueblo lograron la libertad de sus dirigentes y el primer triunfo político del proletariado mexicano.

• El 5 de septiembre de 1917 se firma junto a la Mexican Light and Power aspectos que se pidieron en luchas anteriores: antigüedad y aptitudes para ocupar las vacantes, ajuste del salario, incapacidad, servicio médico, indemnización a incapacidades permanentes, establecimiento de 8 horas de trabajo y capacitación de personal entre otras.

• Durante los años 20's, el SME trató de organizar a los electricistas del país dispersos en más de 80 empresas eléctricas que operaban en el territorio nacional. En 1925 se constituyó la Confederación Nacional de Electricistas y Similares (CNES).

• En 1933, el SME participó en la creación de la Confederación General de Obreros y Campesinos de México (CGOCM). En 1935, a iniciativa del SME, diversas organizaciones obreras de tranviarios, ferrocarrileros, mineros, telefonistas y electricistas, acordaron un Pacto de Solidaridad y la creación del Comité Nacional de Defensa Proletaria (CNDP).

• Quizá de la larga historia del SME, la página más brillante sea la huelga de 1936. En verdad una huelga general en el centro del país, llevada a cabo de principio a fin con la plena autonomía por el SME, con un alto sentido de responsabilidad con la sociedad y, digámoslo: una sorprendente disciplina, unidad y capacidad de dirección. La huelga de 1936 sigue siendo hoy una enorme cantera de experiencias y enseñanzas para el sindicalismo de hoy y del futuro, si se llega a comprender a fondo y tener conciencia de tan magnífico triunfo.

Los charros y el corporativismo

• Por otra parte, el oficialista Sindicato Nacional de Electricistas, Similares y Conexos de la República Mexicana , (SNESCRM) fundado durante el gobierno cardenista, al mismo tiempo que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en 1937, tuvo desde un principio un claro perfil corporativo y charril, y de siempre formó parte importante de la CTM.

• Luego vendría un período oscuro en la vida del SME: su relación con el Partido Nacional revolucionario (PNR) y Partido de la Revolución Mexicana (PRM) antecesores del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

• En 1940, el SME acordó su salida del PRM y se declaró apolítico, pero en 1943 reingresó postulando a sus dirigentes para diputados federales.

• En 1942 se formó el Consejo Obrero Nacional para vigilar el cumplimiento del Pacto Obrero-Industrial que también firmó el SME. En 1945, participó en la formación de la Confederación Nacional de Electricistas de la República Mexicana (CNE) junto con la federación Mexicana de Trabajadores de la Industria y Comunicaciones Eléctricas (FMTICE). La CNE desapareció para luego surgir como Confederación Mexicana de Electricistas (CME).

• El Sindicato Mexicano de Electricistas rompió de manera tajante con el esquema corporativo de representación sindical desde 1952. Es un sindicato con una vida interna muy intensa, cada año tienen elecciones, todos los puestos son excesivamente disputados y hay una participación del 89 por ciento en todos los procesos electorales. Eso no se ve en ninguna otra organización.

• En 1960, participó en las acciones para la nacionalización de la industria eléctrica plasmada en la parte final del párrafo sexto del artículo 27 constitucional.

Su participación en el 68

• A partir de la crisis política y económica, que tiene su punto álgido en el movimiento estudiantil de 1968, el movimiento tuvo apoyo por parte de los sindicatos: ferrocarrileros, Sindicato Mexicano Electricistas (SME) y el Sindicato de Trabajadores Mineros de la República.

La Güera Rodríguez traiciona al SME

• SUTERM y SME hicieron del 1º de mayo de 1975 una enorme movilización que al año siguiente planteó una huelga eléctrica nacional. El estado procedió como era de esperarse: toma militar y asenso de Leonardo Rodríguez Alcaine como dirigente traidor de los electricistas con el consiguiente golpe al movimiento obrero. El Frente de Trabajadores de la Energía reivindica en 10 puntos el programa de Guadalajara. Destaca el punto 1 por la solidaridad y contra el corporativismo, como proceso de construcción de un movimiento obrero clasista, evidentemente sin existencia actual.

El Estado acota a CLFC

• En 1985 Compañía de LyFC y la CFE firman el Convenio de Delimitación de Zonas, donde la zona de influencia de la primera queda reducida en más del 50% de su extensión original, zonas de Michoacán y el estado de Guerrero pasan a manos de la Comisión Federal.

• En agitado ambiente de privatización eléctrica, el 9 de febrero de 1994, por decreto del presidente Carlos Salinas de Gortari, nace el nuevo Organismo Descentralizado Luz y Fuerza del Centro (LFC).

• Durante 21 años la empresa fue sometida a un proceso de liquidación, disolución y guerra comercial, período que fue aprovechado para colocarla en una situación de quiebra técnica; a tal grado, que en 1994 la deuda que tenía contraída con CFE ascendía a 21 mil 476 millones de pesos, como resultado de la compra de energía en bloque al precio impuesto por CFE.

• El 8 de febrero, en el salón Adolfo López Mateos de Los Pinos, ante más de 400 representantes del Sindicato Mexicano de Electricistas, Salinas de Gortari pronunció un discurso memorable (por sus incumplimientos). Dijo que LFC nacía con personalidad jurídica y patrimonio propio y financieramente sano, pues el gobierno absorbía la deuda multimillonaria con CFE. Sin embargo.

• A raíz del crack financiero de diciembre de 1994, el nuevo gobierno de Ernesto Zedillo estableció compromisos con el Banco Mundial para privatizar una serie de áreas económicas, entre las que se encontraba la electricidad. De manera tal que, habiendo desaparecido de los estados financieros de LFC la deuda multimillonaria durante los meses de febrero a noviembre de ese año, para diciembre de 1994 esta vieja deuda fue arbitrariamente colocada en los pasivos de LFC, situándola automáticamente de nuevo en una posición de quiebra técnica. Esta maniobra contable buscaba elevar el costo global de LFC, preparándola para su privatización.

La historia reciente

• 1999 la SE anuncia que la apertura eléctrica es imprescindible y que no debe suceder lo mismo que con la petroquímica. “El Contrato Colectivo de Trabajo del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) es insostenible para las finanzas públicas, porque resulta altamente ineficiente para las necesidades de Luz y Fuerza del Centro (LyFC)” , señaló el subsecretario de Operación Energética, Mauricio Toussaint.

• 2002. Organizaciones sindicales, políticas y sociales, encabezadas por el Sindicato Mexicano de Electricistas llenaron la plancha del Zócalo capitalino para manifestar su rotundo rechazo a la iniciativa de reforma eléctrica enviada por el Presidente Vicente Fox y acordaron sumar esfuerzos para evitar que esta propuesta sea aprobada por el Congreso de la Unión.

• 2008. El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) advirtió que no dejará pasar ningún tipo de reforma energética, porque lo que se busca es “legalizar lo ilegal” y con esto permitir la entrada en el sector de las trasnacionales. Con pancartas y gritos de “¡Aquí se ve la fuerza del SME!” y consignas,se manifiestan en contra de la administración de Felipe Calderón.

• 2009. El secretario general electo del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), Martín Esparza Flores, cuestionó la posición de las autoridades laborales de interferir en la vida interna de esa organización al no reconocerlo como líder sindical. Lo anterior en relación con la negativa de la Dirección de Registro de Asociaciones de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) para otorgarle la toma de nota solicitada como resultado del proceso interno de renovación de la dirigencia.

• 2010. Aprovecharon la noche del fin de semana, sábado para amanecer domingo, y como hacen los pillos cuando se reúnen en la oscuridad, planearon el golpe en contra del sindicalismo independiente y de izquierda. El gobierno federal ordenó así el despliegue de toda la fuerza del Estado para ocupar las instalaciones de los centros de trabajo de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, empresa que por decisión presidencial será liquidada y sus miles de trabajadores agrupados en el Sindicato Mexicano de Electricistas, lanzados al desempleo, bajo los argumentos de baja rentabilidad empresarial, corrupción y gastos excesivos. Una vez más son los trabajadores quienes pagan la mala y corrupta administración gubernamental.



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En gobiernos panistas fortificó su imperio el cártel de Tijuana


25 Octubre 2009

A la sombra de los gobiernos panistas, en Baja California germinó y fortificó su imperio el cártel de Tijuana, encabezado por Ismael, el Mayel, y Gilberto Higuera Guerrero, el Gilillo, y los hermanos Arellano Félix, quienes cooptaron a la elite de la inteligencia militar, funcionarios de alto rango de la PGR, de la procuraduría estatal y de las policías Federal de Caminos, Ministerial y municipal. Así lo revelan las declaraciones del testigo protegido Germán Núñez Balderrain, con nombre confidencial Alejandro. En una década el cártel se convirtió en la principal organización criminal del país, proveedora del 20 por ciento de la cocaína que ingresaba a Estados Unidos

Primera de dos partes

Exlugartenientes de los líderes del cártel de Tijuana revelan las operaciones de la organización delictiva cuyo desarrollo y consolidación se gesta en forma paralela a la toma del poder en la entidad por los gobiernos del Partido Acción Nacional: Ernesto Ruffo Appel (1989-1995), Héctor Terán Terán (1995-1998), Alejandro González Alcocer (1998-2001), Eugenio Elorduy Walther (2001-2007), y el actual José Guadalupe Osuna Millán.

Los testigos dan a conocer los nombres de sus cómplices en el trasiego de enervantes, así como sus alías, apodos y claves; las pistas clandestinas, las rutas marítimas y terrestres para el traslado de drogas, las casas de seguridad, las ejecuciones de miembros de grupos contrarios, los sobornos a militares de inteligencia, agentes de la Procuraduría General de la República (PGR), al procurador de justicia de Baja California, agentes ministeriales de la entidad y policías municipales que colaboraban para el cártel.

Las estadísticas de la Secretaria de Seguridad Pública federal arrojan un balance de la administración estatal, en el periodo 2001-2007, de una profunda crisis de seguridad publica, ya que tan sólo en 2007 el crimen organizado dejó 340 muertes violentas relacionadas con el narcotráfico, lo que colocó a Baja California como una de las entidades más inseguras a nivel nacional.

Apenas este 2 de octubre, el gobernador de Baja California, José Guadalupe Osuna Millán, rechazó que la entidad ocupe el tercer lugar en el país en índice delictivo, como lo señaló un estudio del Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad (ICESI), el cual señaló que Sinaloa y Chihuahua son los estados más violentos.

El “escolta favorito” del Gilillo

El “escolta favorito” de Gilberto Higuera, Germán Núñez Velderrain, con clave confidencial Alejandro, y quien de octubre de 1995 a febrero de 2001 participó en las actividades de narcotráfico del cártel de Tijuana bajo el apodo del Buzo, revela las operaciones de la agrupación delictiva en sus declaraciones vertidas entre febrero de 2001 y junio de 2006 ante el Ministerio Público de la federación, contenidas en la averiguación previa 336/MPFEADS/2001, y en la causa penal 35/2002.

En diversos testimonios, el también exagente de la Policía Judicial de Baja California Sur, comisionado en el grupo de Fuerzas Especiales que comandaba René Gaume Geraldo (quien también tenía vínculos con el cártel), incluye en una larga lista a supuestos miembros del cártel de Tijuana como el teniente Edgar, de inteligencia militar adscrito a la segunda región militar de la Secretaría de la Defensa Nacional en Baja California, quien, dice, apoyaba a Gilberto Higuera en los retenes para pasar cargamentos de droga.

“… El teniente Edgar, quien he referido que fue otro militar que estuvo apoyando al Gil, fungía dentro del grupo de inteligencia militar, y era el encargado de contactar en los retenes para que el Gil pudiera pasar los cargamentos. Supe que desertó y después con sus relaciones con sus compañeros militares siguió contactándolos para continuar apoyando a Gilberto…”.

Prácticamente toda la estructura militar, ministerial y municipal del estado estaba cooptada por la organización delictiva, de acuerdo con las versiones de los testigos protegidos e informes internos de la PGR.

Después del agente de inteligencia militar le siguen en orden de importancia Miguel Ángel García Serrano, el Cabezón, comandante de Inteligencia de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Contra la Salud de la PGR en Tijuana, quien según Alejandro, cada semana proporcionaba información relevante a Gilberto Higuera, el Gilillo, para las operaciones de la organización.

José Luis Anaya Bautista, procurador de Justicia de Baja California, por conducto de Ismael y Gilberto Higuera Guerrero, el Mayel, brindaba protección, apoyo y asignaba incluso elementos de la institución para ello. Sedano Felipini, comandante de la PGR y Carlos González Félix, también colaboraban con el cártel.

Armando Martínez Duarte, el Comandante Duarte, clave 44, comandante de la PGR responsable de las operaciones en el Valle de Mexicali de la célula de Gilberto Higuera, tenía a su mando a su hijo, el Huilo, clave cuatro tres, el Quicky y el Compadre. “Participaba en bajar aviones, levantar gente contraria a la organización, en ejecuciones, pasadas de droga a Estados Unidos y cuidar la plaza; era propietario de unos ranchos en el Valle de Mexicali, uno de ellos junto al ejido Hechiceras.

Duarte informaba a los hermanos Higuera de lo que generaba la PGR cada dos o tres meses, incluso cuando era comisionado en otro lugar de la república conseguía permiso de la institución para intercambiar información. Tenía sus propios pasadores, pistoleros y autoridades policiacas, era apoyado por gente del Barrio Logan en San Diego, California. Recibía de el Gil 15 mil dólares al mes y 30 mil o 50 mil dólares cuando había un secuestro, una bajada de avión o una llegada de droga”, consigna el testigo Alejandro.

Mario Enrique Anaya Morales, el licenciado Anaya o J1, comandante del Grupo Antisecuestros de Baja California, operaba con Gilberto Higuera en la casa de seguridad Seis Uno o el Nido, ubicada a un costado del estadio de beisbol del equipo las Águilas de Mexicali, donde llegaba en vehículos oficiales escoltados por la corporación policiaca. El J1 brindaba protección a la organización delictiva, escoltaba cargamentos de droga y a Ismael y Gilberto Higuera cuando patrullaban la ciudad, y proporcionaba información a la que tenía acceso por su cargo y que pudiera perjudicar al cártel, así como de otros grupos de narcotraficantes de la zona, para detectarlos y cobrarles derecho de piso.

Al licenciado Anaya, el grupo de Gilberto Higuera le resolvía los secuestros para que los presentara como trabajo propio y consignara a los secuestradores; lo nombraron director de la Policía Ministerial y desde ahí daba protección a la organización de los Arellano Félix.

Joaquín Rodríguez Torres, el Chalinillo, comandante de la Policía Ministerial de Baja California, laboraba en la delegación de la Presa en Tijuana; era compadre y escolta de Ismael Higuera, transportaba cocaína de Ensenada y Tecate a Tijuana en compañía de Francisco Javier Arias, clave 010. Facilitaba ocultar las ejecuciones que realizaba la organización, ya que cuando Los Plebes –grupo de sicarios al servicio del cártel– tiraban los cuerpos en la noche, él los escoltaba o los tiraba y después los reportaba. Tras la detención de Ismael Higuera, andaba muy pegado a Efraín Pérez, el Efra; Jorge Aureliano Félix, el Macumba, y Jesús López Castro, el Quemado. Llegó a desempeñarse como escolta de Omar Lodoño, el Viejo, un colombiano de entre los principales proveedores de cocaína del Mayel, en 1996.

Chalinillo escoltó a Gilberto Higuera a Tijuana cuando el Tigrillo convocó a una reunión para repartir las plazas, tres meses después de la detención del Mayel (el 3 de mayo de 2000), cuando éste lo comisionó como escolta de Omar Londoño, el Viejo.

Hermenegildo Carmona Añorve, director de la Policía Municipal de Mexicali, pertenecía a la organización de los Arellano Félix, a la célula del Gilillo, y sirvió de enlace entre la agrupación y la policía municipal de Mexicali. Luis Cervantes Barrera, Luisito, chofer, escolta y hombre de confianza de Carmona Añorve, a quien en varias ocasiones el testigo Alejandro entregó dinero por mandato de Gilberto Higuera y quien, cuando bajó un avión en la colonia Club Campestre, patrullaba el lugar y daba órdenes a las unidades policiacas que correspondían a esa zona para que se fueran a otro lugar.

Narra Alejandro:

“(…) El Gil se entrevistó con Luisito que era el chofer y de todas las confianzas de Carmona, poniéndose a disposición del Gil de parte de Carmona para lo que se le ofreciera, dándole un teléfono para el Gil para que solamente entre ellos se hablaran. Se vieron por primera vez en un parquecito que se encuentra en la colonia de Los Pinos. En esa ocasión llegó Carmona y el Luisito en una Suburban blanca con gris propiedad del municipio. Carmona bajó y me saludó, por lo que yo me subí al vehículo en el que habían llegado, quedándome con Luisito, mientras Gil y Carmona Añorve se entrevistaban. Así como en esta ocasión se veían cada semana para cambiar información. Siempre que pasaba algo relevante como una ejecución o un levantón, Carmona hablaba al Gil para cerciorarse si había sido él o viceversa. Cuando Carmona tenía junta en el Regimiento adonde invitaban a la Policía Judicial Ministerial, a la Policía Judicial de Caminos, de la Policía Judicial del Federal y a la Policía Municipal, le informaban qué asuntos trataban y qué operativos se iban a llevar a cabo y en qué lugares (…)”

Alejandro Estrada Sarabia, el Alacrán, policía ministerial de Baja California, trabajaba directamente bajo las órdenes del Mayel y de Efraín Pérez. Brindaba protección al cártel de los Arellano Félix, a quienes servía de escolta en Mexicali, participaba en levantones de quienes no pagaban derecho de piso. Apoyaba en las bajadas de cocaína y marihuana de aviones y barcos, y escoltaba a los jefes de la organización en Tijuana, Ensenada y Mexicali. Sirvió de enlace para llevar dinero producto de la venta de droga a Jorge Aureliano Félix, el Macumba, y el Mayel, de parte de Gilberto Higuera en compañía de Antonio López Martínez, la Chuchis, quien informaba de operativos, incluso del grupo BOM (Base de Operaciones Mixtas).

El Nacho, a quien vio cuando el ingeniero Manuel Toloza –quien renta inmuebles, teléfonos celulares y estaba enterado de todas las actividades del Gilillo–, se lo presentó a Gilberto Higuera en 1998, ocasión en la que dijo que conocía otras personas que podían llevar cocaína y que querían negociar con Gilberto para poder “trabajar”, ya que él controlaba la plaza, incluidas las autoridades.

El Sapo, madrina, informante, agente de la Policía Judicial Federal en Tijuana, quien en una ocasión que andaba con Gilberto Higuera y su grupo, así como con Jorge Aureliano Félix, el Macumba y su grupo en el lugar conocido como El Punto, situado en la delegación la Presa en Tijuana, llegó acompañado de un elemento de inteligencia militar, quien participó en la ejecución de un agente de la Policía Judicial Federal que había detenido un trailer con mota de Ismael Higuera.

“En una ocasión llegó una persona a bordo de una Gran Cheroke color verde, iba con dos personas y se procedió a su detención. Las llevamos a la colonia Florida para interrogarlos. En el interrogatorio, uno de ellos dijo que era compadre del comandante Jorge García Vargas, subdelegado de la Policía Judicial Federal del Instituto Nacional para el Combate a las Drogas. Cuando mencionó esto, yo recordé que a ese comandante lo habían matado en la ciudad de México junto con otros cuatro agentes de la Policía Judicial Federal, entre ellos al Chico Changote.

El Gil dijo que a García Vargas lo habían matado en represalia por la muerte del subdelegado de la PGR en Tijuana, Ernesto Ibarra Santés, porque supuestamente él los había puesto. Comentó que quien había privado de la vida al comandante García Vargas y al personal que lo acompañaba había sido gente del general Gutiérrez Rebollo, bajo las órdenes de Amado Carrillo. En Tijuana, todos los miembros de la banda sabíamos que Gutiérrez Rebollo trabajaba para Amado Carrillo y que estaba bien puesto con él. El Sapo mencionó su amistad con García Vargas y prometió señalar al agente que había puesto a Ibarra Santés, por lo que Gilberto lo perdonó.

“Como muestra de amistad, el Sapo llamó a ese agente y lo citó en un lugar donde la gente del Mayel se encargó de levantarlo para posteriormente saludarlo, ejecutarlo, ya que así se ordenaba. Por radio jamás se mencionaba que se ejecutara o se privara de la vida a alguien, siempre decían ‘salúdamelo al hijo de su puta madre’. Al siguiente día nos dimos cuenta por el periódico que lo habían ejecutado, su cuerpo apareció por las maquiladoras, atrás del Cerro Colorado”.

El Frankie era pasador de cocaína del Gilillo, que entregaba al Camarón, y ayudaba a Gilberto Higuera a quitar el condón a la droga (plástico de cámara de bicicleta que trae desde Colombia, después le echan grasa, jabón de polvo, detergente para alfombras, mostaza, papel carbón o papel de aluminio o también la empaquetan al alto vacío).

Efraín Pérez Pasuengo, el Efra, jefe de una de las células del grupo de Ismael Higuera, primero fue el encargado de la plaza de Tijuana y después de Ensenada; era uno de los encargados de los operativos del arribo de cocaína y marihuana en barcos, lanchas, aviones y camiones de la organización para pasarla a Estados Unidos. Después de la detención de Ismael Higuera, quedó como jefe de la plaza de Ensenada y compartía la de Tijuana con Jesús López Castro, el Quemado. Desde 1996 hasta 2001, recibía órdenes directas de Benjamín Arellano Félix y de Ismael Higuera. Enviaba cocaína al Gilillo de Ensenada a Mexicali en un tráiler para transportar caballos que conducía el Diablo, y que llegaba a un rancho propiedad del Pelón.

El grupo que comandaba Efraín Pérez estaba formado por Mario Alberto Rivera López, el Cris u 8-9; Jorge Aureliano Félix, el Macumba u 8-4; Feliciano Ramírez, clave 5-4; Alejandro Estrada Sarabia, el Alacrán; Martín Navarrete Baños; Miguel Ángel García Serrano, el Cabezón; Joaquín Rodríguez Torres, el Chalinilla; Antonio López Martínez, la Chuchis; Julio Salas Reyes, el Pilli, el Escrúpulos, hermano del Cris, el Rayo, el Quick, el Tigre (quien se dedicaba a “liquidar gente”); brindaban protección a Gilberto Higuera: Oscar López Rochín, el Erre Uno; Delgado Ronquillo, el Erre Erre, y el Mastodonte, quien está preso y se encargaba de llevar éxtasis proveniente de Europa a Ismael Higuera.

Alejandro reconoce a Mike ó Miguel, contratado por Manuel Toloza, responsable de cuidar la casa de seguridad de la calle Mecánicos, que se ocupaba como bodega de marihuana y de los vehículos que utilizaba la organización. La marihuana llegaba en costales y se entregaba a los pasadores del cártel para introducirla a Estados Unidos, como el Güero, el Tocayo y Manuel Herrera Barraza, el Tarzán, en Tecate, Baja California.

Ricardo Osuna Tirado, a quien Alejandro dice que ayudó a cargar marihuana en una camioneta panel Ford blanca que se entregó al Güero. En el transporte de una tonelada de cocaína en una aplanadora participaron Antonio Hermenegildo Carmona Añorve, Miguel Barraza y Francisco Javier Vaca García, policía municipal de Mexicali.

Las claves que empleaban los integrantes de la agrupación ilícita: Gilberto Higuera Guerrero, Ocho tres o 28; Ismael Higuera Guerrero, el Mayel, Ocho uno; el Mayelito, clave Ocho dos; Jorge Aureliano Félix, el Macumba, clave Ocho cuatro, era el segundo de Efraín Pérez, Ocho cinco y responsable de la plaza de Tijuana cuando el Mayel se fue a Ensenada.

De acuerdo con la averiguación previa 336/MPFEADS/2001 de la PGR, en septiembre de 1995 el testigo Alejandro y el agente Chan Unzón acudieron a Tijuana, donde los esperaba Oscar Campillo, y de allí a La Paz, Baja California Sur, para transportar cada uno una camioneta –en una de ellas iba de copiloto Martín Estrada–, que contenían ocultas armas largas, cargadores, lentes de visión nocturna y otros objetos.

El testigo Alejandro presenció el aterrizaje de un avión DC9 Carabell francés, sin asientos, en una pista de los llanos de Baturi, que transportaba cocaína, donde la esperaban Sigifredo Valverde y Chan Unzón. La nave no pudo volver a emprender el vuelo, por lo que la enterraron: Sigifredo Valverde, Chan Unzón, Gilberto Higuera, Efraín Pérez y su gente; Oscar Campillo, el comandante Castro de Sosa, Julio Salas, Manuel Aguirre Galindo, el Caballo, de acuerdo con su declaración ante el Ministerio Público del 27 febrero 2001.

“(…) Oscar Campillo me habló y me comentó del “trabajo” de esa noche, me entregó un cuerno de chivo, una pechera con cuatro cargadores de AK47, una cachucha, una playera con las siglas de la PGR, lentes de visión nocturna. Me dirigí a las oficinas de la judicial del estado donde observé a Chan Unzon, Sigifredo Valverde, Julio Salas y Rene Gaume. A las veintiún horas nos retiramos del lugar a la salida a Todos Santos, donde le entregaron a Oscar Campillo una pipa a la que nos subimos él y yo. Me dijo que llevaba turbosina para un avión grande. Dio vuelta hacía los llanos de El Baturi. Al acercarnos al lugar escuché por la frecuencia del radio que ya había unas personas en la pista. Oscar Campillo se perdió y no daba con la entrada. Gil lo empezó a regañar: ‘dónde chingados andas’. Lo orientaron y en el camino nos encontramos al Mastodonte y a Chan Unzón, quienes nos indicaron la ruta. Al llegar, encontramos una camioneta pick up Dodge blindada verde, donde se encontraba el Gil y su gente, todos uniformados. En una camioneta Suburban estaba el Efra y su gente. Como a las once de la noche se reunieron los jefes Gilberto, el Efra, Oscar Campillo y la gente del Caballo, platicaron una hora. Oscar regresó abordó la pipa, la movió hacia la cabecera Norte de la pista y la dejó a un costado. Se acercó a nosotros la Suburban verde en la que venía Oscar Campillo con gente del Caballo. Esperamos cuatro horas. Después una camioneta pick up arrancó de la cabecera Sur hacía el Norte donde nos encontrábamos, traía una aparato con el que iluminó la pista. De momento y sin escuchar ruido alguno, se iluminaron unos focos frente a nosotros, eran del avión que prendió los faros al llegar a la pista, y cuando empezó el aterrizaje escuche el ruido del frenado del avión, pasó frente a nosotros y dio vuelta, era un DC9 Carabell francés con dos turbinas. Al parar, nos acercamos en la camioneta Explorer y atrás de nosotros iba la Suburban con la gente del Caballo. Se abrió la escotilla de la cola del avión y bajaron seis personas con maletas. El capitán del avión con acento colombiano dijo ‘esta madre ya no se levanta’. La turbina del lado izquierdo venía chispeando y haciendo ruido. Descargamos la nave en las camionetas. Subí al avión y me di cuenta que había como quince bidones de turbosina y unas bombas, el avión no traía asientos. Llegue a la cabina, cuando subió un colombiano moreno de pelo chino que empezó a patear los tambos, por lo que me retiré y al llegar a unos seis metros fuera de la cola del avión encontré a Oscar Campillo con los Colochos y gente del Caballo. Alegaban lo que se iba a hacer con el avión, ya que el piloto decía que no lo iba a poder levantar. En esos momentos se escuchó una explosión y vi una bola de fuego que salió por la cola del avión. Era el Colocho, que momentos antes pateó los bidones de turbosina, quien se incendió y entre todos lo apagamos. Todos corrieron y subieron a los vehículos, escuchamos otra explosión mayor a la anterior. Yo tomé el volante de una Explorer, iba solo. Oscar Campillo me comentó que me esperara, ya que al momento de la explosión habían perdido unos radios y unos rifles, por lo que bajé de la unidad y regresamos. Encontramos los radios y un rifle. El avión ya se encontraba completamente en llamas. La pipa y la camioneta con la droga ya se habían retirado del lugar, así como la mayoría de los carros que estaban dando seguridad. Gilberto le comentó a Campillo que no había problema, ya que había militares en los alrededores del lugar que estaban dando protección. Al salir de la carretera, encontramos a Gilberto y a Castro de Sosa abordo de una camioneta pick up Dodge de lujo, blindada. Se acercaron Castro de Sosa y el Gilillo para preguntar qué había pasado con el avión. Le dijimos que había explotado y que estaba totalmente quemado. El Gilillo mandó a Erre uno y a Julio Salas a checar de nueva cuenta el avión. Le dijeron que el avión: ‘Está igualito, solamente que en lugar de blanco, ahora está negro’. El Gilillo los envió a comprar gasolina a Todos los Santos y ordenó que lo quemaran bien. Más tarde, Oscar Campillo, el Gil, Efraín y su gente, Castro de Sosa, nos trasladamos a la colonia Fidepaz en espera de noticias. Nos informaron que Julio Salas y el Erre uno se habían accidentado en la brecha y que los habían trasladado al hospital de Las Monjas. El Erre uno estaba grave, se había golpeado la cabeza y se le había levantado el cuero cabelludo. Al colombiano que provocó la explosión también lo atendieron en ese mismo hospital. Cuando amaneció, el Gil ordenó a Ramón, el Pomponio, que como él era el contacto con los militares, revisara el lugar, lo cual se hizo con ayuda de un capitán del Ejército vestido de civil. Campillo mencionó que él era militar, capitán, y su principal función era asegurar a Gilberto y que como garantía él se encontraba ahí para que los demás militares que rondaran la zona se retiraran a otro lugar (…).”

El testigo Alejandro da cuenta de la forma de operar de la organización: Manuel Aguirre Galindo, el Caballo, jefe de una de las cuatro células del cártel de Tijuana, a quien Alejandro vio con Ismael y Gilberto Higuera, Jesús, Chuy, Labra Avilés, y Ramón Arellano Félix. Aguirre transportaba cocaína vía aérea y marítima de Colombia, droga que Alejandro recogía en el aeropuerto de Mexicali o en pistas clandestinas de la Sierra del Sargento en Mexicali.

En 1999, en una casa de Aguirre Galindo, se reunieron éste, Gilberto Higuera y Ramón Arellano Félix, para tratar la bajada de aviones con cocaína en las pistas de La Laguna Salada en Mexicali. Gente de Aguirre se encargó de ocultar 10 toneladas de cocaína de un avión en los llanos de Batumi, proveniente de Colombia.

Jorge Aureliano Félix, el Macumba, clave 8-4, brazo derecho del Efra, coordinaba a todos los agentes ministeriales y pistoleros que servían a la organización; el Mayel lo nombró encargado de la plaza de Tijuana cuando el Efra se iba a la de Ensenada.

Guillermo López Palomera, el Motorcito, gatillero de Ismael Higuera, quien fue traspasado al grupo de los Arellano Félix, colaboraba con el grupo de Jesús López Castro, el Quemado, cuyos hermanos Javier, Ricardo y el Árabe, claves M1, M2 y M3, los Emes, eran gatilleros o pasadores de cocaína y marihuana a Estados Unidos del grupo de Gilberto Higuera.

Alejandro refiere cuando Francisco Arellano Félix, el Tigrillo, y sus hermanos pasaron a liderar el cártel de Tijuana tras la detención del Mayel, el 3 de mayo de 2000, y asumieron plenamente el control de la organización. Dice que el Tigrillo de inmediato organizó una reunión de jefes para repartir las plazas: le asignó Tecate y Mexicali a Gilberto Higuera Guerrero, quien a su vez puso a Manuel Herrera Guerrero Barraza, el Tarzán, en Ensenada, y Manuel Aguirre Galindo, el Caballo, con la posibilidad de transitar por todo el estado de Baja California, en coordinación de cada jefe de plaza.

Beltrán inicialmente era jefe de grupo de la Policía Ministerial de Baja California, que acompañaba al licenciado Anaya cuando se reunía con Gilberto Higuera, brindaba protección a la agrupación y estaba bajo el mando de Jesús López Castro, el Quemado y el Efra.

Torres o Tom Cruise, clave 5-3, agente de la Policía Judicial Federal, adscrito a la plaza de Mexicali, después fue agente de la Policía Ministerial de la Procuraduría de Baja California, comisionado en Tijuana, daba protección e información a la organización. Tenía un pariente cercano de alto rango en la delegación de la PGR en Ensenada; pasaba la información de los operativos y estaba bajo el mando de Ismael Higuera como su escolta entre 1996 y 1997, de quien se convirtió persona de confianza.

Miguel Barraza, el de la B, exagente de la Policía Municipal de Mexicali, tenía amplia relación con policías federales y locales. Fue jefe de una célula al servicio de Gilberto Higuera; contaba con sus propios pasadores de cocaína y marihuana, así como con vendedores en Estados Unidos, y con sus pistoleros. Fue enlace entre la organización de los Arellano Félix con Albino Quintero Meraz y Ramón Alcides Magaña, el Metro, miembros del cártel de Juárez, y es quien manejaba las relaciones públicas del cártel de Tijuana.

Lucio o el Lobo, policía municipal de Tecate, comandante del grupo Lobos, fungía de tiempo completo como escolta del grupo de Manuel Herrera Barraza, el Tarzán; servía al grupo de Gilberto Higuera. Guillermo Salazar e Ituarte, comandante y agente de la Policía Federal de Caminos, respectivamente, daban protección al grupo de Ismael Higuera.

Martín Estrada, el Chapo, junto con Oscar Campillo trasladaron de Tijuana a La Paz, Baja California Sur armas y equipo de comunicación de Ismael Higuera, para la bajada de un avión con droga; viajaba como copiloto y era efectivo de la Policía Judicial de Baja California, que brindaba protección a la agrupación. El Chapo brindaba protección de manera incondicional a la organización y se inició en el grupo de Ismael Higuera.

Vargas, policía ministerial, junto con el Alacrán y la Chuchis escoltaban a Ismael y Gilberto Higuera y Efraín Pérez, de Mexicali a Tijuana, participaban en los grupos de escolta de cargamentos de marihuana oculta, desde la entrada de Tijuana a la bodega. Vargas y José Antonio López Martínez los escoltaban también hasta la Rumorosa, donde los esperaba Tamayo y Villa.

Oscar Campillo Valles, la Lechona, quien se incorporó a la organización de los Arellano Félix junto al testigo protegido Alejandro, se encontraba a la cabeza del operativo en los llanos del Baturi, en donde aterrizó el avión DC9, proveniente de Colombia con 10 toneladas de cocaína.

Otros miembros del cártel de Tijuana, según el testigo protegido Alejandro, son: Oscar López Rochín, clave R1; Israel Coronado, clave 02; Delgado Ronquillo, clave RR; el Duende, clave R10; Bernardo Araujo, el Jabalí, Nando, clave 07; el policía ministerial Marco Antonio Tamayo Sotelo, el Tamayo, clave T1; Villa, clave T2; Manuel Molina Murua y Rivera Cota, escoltas de Gilberto Higuera.

José Luis Salas Reyes, policía judicial ministerial de Tijuana, excompañero del testigo Alejandro en la Policía Judicial de Baja California Sur, es hermano de Julio Salas y miembro de la organización de Ismael y Gilberto Higuera; en ocasiones llevaba dinero o personas a Tijuana, desde 1996 hasta que fue detenido en 2000.

Vargas Ureña escoltaba vehículos con cargamentos de marihuana en compañía de Francisco Javier Arias, el 0-10; Mendoza Cabrales y Julio Salas, quien fungió como escolta de Ismael Higuera Guerrero, y después de Jorge Aureliano Félix, la Macumba. Martín Estrada Gutiérrez, además de traer las armas, el testigo protegido Alejandro lo relaciona con Oscar Campillo como guardia de seguridad, y en 1999 en Tijuana, como escolta de Ismael Higuera.

Señala que a diferencia de otros cárteles, el de Tijuana no empleaba lugares conocidos como “tienditas” o centro de distribución de droga al menudeo, pues todo el trasiego de cocaína y mariguana era al mayoreo y un sólo mercado: Estados Unidos.

Refiere que a finales de 1996, Ismael ordenó a Gilberto Higuera, Efraín Pérez y al mismo Alejandro que levantaran al agente de la PGR Rafael López Cruz, quien “se había metido con Aldo Ismael Higuera, hijo de Ismael Higuera, y lo llevaron a una casa de seguridad, lo interrogaron y torturaron hasta que fue privado de la vida.

“Fueron muchas personas ejecutadas. Durante el tiempo que duré en la organización, siempre había gente esperando para ser ejecutada; por ejemplo, a Gerardo Gaytán Medina, agente de Gobernación, comisionado en el Palenque de Tijuana, nosotros lo levantamos: participó el Chuchis, el Alacrán, el Navarrete, el Gallo, el 0-10, el Chalinillo. Lo llevaron a un lugar que llamábamos la Casita, donde el Mayel ordenó al Cris que lo ejecutara, que le cortara los testículos y que se los pusiera en la boca para que se creyera que era un crimen pasional; sin recordar bien la colonia, pero ellos lo tiraron. Hubo otra ocasión que mataron a un agente del Mayel que se llamaba Salvador López Cruz, el Chavita; a consecuencia de esto nos ordena el Mayel que levantemos a un exjudicial y éste a su vez nos pone a otras personas que entran a un cine de la delegación de la PGR, La Mesa, y al salir nos ordena que los levantemos. Fueron siete personas las que se levantaron; de esas siete personas, uno estaba inmiscuido en el homicidio del Chavita y las demás no, las demás eran estudiantes, y el Mayel ordenó que los matáramos uno por uno, en diferentes días, también fue el Chalinillo el encargado de ir a dejar un cuerpo diario”.

En diciembre 200l, Gilberto Higuera secuestró a Daniel Avendaño López en Tijuana, pasándole el secuestro a Jesús López Castro, el Quemado, quien controlaba la plaza. Gilberto cobró 200 mil dólares por el rescate y le dijo al Quemado que no había recibido rescate alguno, por lo que ejecutó al secuestrado y lo arrojó a una maquiladora, ubicada en la carretera rumbo a Tecate. Por esta situación, la relación entre el Quemado y Gilberto se enfrió. López Castro era asistente de Benjamín Arellano Félix, se encargaba de llevar a la casa de seguridad de éste a Gilberto e Ismael Higuera y a Efraín Pérez.

Cuando detuvieron al Mayel, el 3 de mayo de 2000, Jesús López Castro, el Quemado, quedó como jefe de la plaza de Tijuana; se encargaba de recibir y pasar la droga hacía Estados Unidos, cuidaba la plaza y sobornaba a las autoridades municipales, estatales y federales para que le brindaran protección.

Del total de nombres que mencionan los testigos protegidos en la causa penal 35/2002, hasta el 12 de septiembre de 2007 sólo habían sido procesados y sentenciados Joaquín Rodríguez Torres, Arturo Torres Flores, José Antonio López Martínez, Guadalupe Jorge Mendoza Cabrales, Mario Enrique Anaya Morales, Marco Antonio Tamayo Sotelo y Miguel Alejandro Estrada Sarabia, por los delitos de delincuencia organizada y contra la salud en su modalidad de colaborar al fomento para posibilitar el tráfico de cocaína y marihuana. Así como Jorge Aureliano Félix, Efraín Pérez Arciniega; Jesús López Castro y/o Carlos Francisco Cázares Beltrán, por el delito de delincuencia organizada y por el diverso contra la salud en la modalidad de tráfico de cocaína y marihuana.

Interrogatorio del fiscal federal al testigo protegido Alejandro, 17 de febrero 2001

?En cuántas ocasiones le hizo entrega del dinero a Mario Enrique Anaya Morales.

?En cuatro ocasiones, aproximadamente.

?¿Recuerda a cuánto ascendían las cantidades de dinero que le entregó Mario?

?De 10 mil a 30 mil dólares.

?¿Recuerda el motivo por el cual se le entregó el dinero?

?Porque era miembro de la organización. A todos los miembros les daba dinero, a todas las autoridades.

?¿En las ocasiones en que le entregó dinero a Mario Enrique Anaya Morales, se hacía acompañar de alguna persona?

?En dos ocasiones iba con un comandante de apellido Beltrán, y en otras, por el Gallo o el Duende.

?¿Recuerda los lugares en que le entregaba el dinero a Mario?

?En Mexicali, a un costado del parque de beisbol de las Águilas de Mexicali; ahí fueron todas las ocasiones.

?¿Supo del motivo por el cual Gilberto Higuera Guerrero entregaba dinero a las autoridades?

?Porque le brindaban protección, le daban información, ya fuera de operativos en contra de él, de los miembros de la organización, así como de grupos contrarios a la organización. (JR)

Careo entre Jesús López Castro y/o Carlos Francisco Cázares Beltrán, elQuemado, con el testigo Alejandro, 6 de junio de 2006

“El testigo Alejandro asentó en su declaración de 14 de noviembre de 2001 que Gilberto Higuera Guerrero lo puso a las órdenes del Quemado, en la ciudad de Tijuana, y en una ocasión la Ministerial detiene a nueve integrantes del grupo del Quemado al querer cobrar éstos un rescate y el Quemado le entrega al licenciado Anaya 100 mil dólares por la libertad de sus integrantes, para los comandantes que habían participado en la detención. Recuerda que hay un taller que se ubica en el bulevar Díaz Ordaz en la colonia Baja California, de Tijuana, a donde llegan diversos miembros de la organización de los Arellano Félix, entre ellos el Quemado. Que el Quemado se reunía con Gilberto Higuera para tratar hechos del narcotráfico; que también era asistente de Benjamín Arellano Félix y, posteriormente, cuando es detenido el Mayel, lo nombran jefe de la plaza de Tijuana.”

Por su parte, el Quemado, al declarar en preparatoria y durante la instrucción, manifestó desconocer todo lo señalado anteriormente y refiere que en ningún momento ha tenido el apodo del Quemado.

?Yo te reconozco como el Quemado, como a la persona que vi en varias ocasiones con Ismael, Gilberto Higuera Guerrero, cuando ibas a recogerlos y yo te entregué una Panel con droga; después de la detención del Mayel te saludé de mano y te vi con Gilberto Higuera, no entablé comunicación contigo, pero te saludé.

?Yo nunca te he visto en mi vida, pues no te conozco ni lo que estás imputando, ni sé cómo te llamas, y yo no soy Cázares Beltrán, soy Jesús López Castro.

?Yo no sé cómo te llames, pero tú eres la persona a la que llamaban el Quemado y al que vi.

?Es la primera vez que te veo en mi vida. Insisto, no te conozco.

?Yo me sostengo en mi dicho y eres la persona que conocí como el Quemado en la organización de los Arellano Félix, y te vi en Tijuana.

?No tengo nada más que decir porque no lo conozco. (JR)




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Vecinos de Iztapalapa evidencian deficiencias del servicio de CFE


Nos piden que consigamos velas y tengamos paciencia, dicen

Cierran el Eje 5 Sur para denunciar que tienen un mes con apagones

Alejandro Cruz Flores

Periódico La Jornada
Domingo 25 de octubre de 2009, p. 30

Al menos un centenar de vecinos de la colonia Leyes de Reforma, tercera sección, delegación Iztapalapa, bloquearon durante más de cinco horas la circulación vial en el Eje 5 Sur en protesta por los apagones que cada fin de semana padecen desde hace poco menos de un mes.

"Los señores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) no saben cómo solucionar el problema", señalaron los afectados, quienes se quejaron de que cuando reportan la falta del servicio “nos dicen ‘consigan velas y tengan paciencia’”, pues pasan hasta 48 horas sin luz, además de que los apagones y las variaciones de voltaje han provocado la descompostura de sus aparatos eléctricos.

"Cuando llamamos para hacer el reporte nos preguntan que de qué parte de la República hablamos, si el problema es aéreo o subterráneo, como si nosotros supiéramos éso", pero lo realmente grave, agregaron los quejosos, es que "los señores de CFE no saben cómo arreglar el problema, no están bien capacitados", dijo Araceli Atilano, una de las afectadas.

Poco después de las cuatro de la tarde, alrededor de 100 granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal replegaron a los manifestantes para liberar la vialidad, lo que provocó que algunos de ellos se enfrentaran con los policías, sin que pasara a mayores, aunque los vecinos aseguraron que dos mujeres de la tercera edad resultaron golpeadas.

Finalmente, los vecinos decidieron retirarse y realizar una asamblea en la noche para analizar la situación, mientras que personal de la CFE trabajaba ya para resolver el problema. Los elementos de la SSP-DF se quedaron para evitar un nuevo cierre en la vialidad. "Nos quedaremos hasta que se restablezca el servicio y si es necesario toda la noche", indicó una funcionario de concertación del gobierno de la ciudad.

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Impulsará López Obrador debate sobre los consorcios que no pagan impuestos


Pide a Carlos Slim atender municipios oaxaqueños marginados de telefonía fija y celular

Prevé que el tema genere una reacción, pues la gente desconoce que esas firmas tributan poco

Foto
Andrés Manuel López Obrador platica con un campesino de San Mateo Sindihui, OaxacaFoto La Jornada

Alma E. Muñoz
Enviada
Periódico La Jornada
Domingo 25 de octubre de 2009, p. 7

San Miguel Piedras, Oax., 24 de octubre. Andrés Manuel López Obrador se pronunció por abolir el régimen de consolidación fiscal que, afirmó, permite a las grandes empresas evadir impuestos. Se refirió a firmas como Coca-Cola, Bimbo, Cemex, Maseca, Banamex, Bancomer y Teléfonos de México, a cuyo dueño le envió un mensaje desde temprana hora:

“Le envío un saludo y, al mismo tiempo, una petición respetuosa al dueño de Telmex, a Carlos Slim. Estoy recorriendo todos los municipios de Oaxaca. De entrada comento que no es cierto que todo México sea territorio Telcel. En 95 por ciento del territorio de Oaxaca no entra la comunicación por celular.

Estoy visitando municipios como éste, de San Miguel Piedras, y no hay teléfonos fijos, sólo hay uno particular en el ayuntamiento. Me están solicitando que les ayudemos en el trámite. Ojalá responda Telmex, no sólo en este caso; se repite en otros municipios. Ojalá se cubra con comunicación a todas estas comunidades, a todos estos pueblos aislados, marginados, pobres de Oaxaca.

En este lugar comenzó el ex candidato presidencial su gira del día por municipios de usos y costumbres del estado. Para llegar allí, acompañado de los senadores Gabino Cué y Salomón Jara, recorrió casi cuatro horas de camino de terracería desde la ciudad de Oaxaca. Según el ex candidato presidencial, las vías de acceso a 300 de 570 alcaldías de la entidad no están pavimentadas. Luego continuó por otras cinco alcaldías –San Pedro Tezoacoalco, Yutanduchi de Guerrero, San Mateo Sindihui, San Jerónimo Sosola y Santiago Tenango. Empezó a las 7 de la mañana y concluyó pasadas las 21 horas.

A los pobladores de estos municipios les informó sobre la decisión de PRI y PAN de aprobar, en la Cámara de Diputados, aumentos de impuestos, contenidos en la Ley de Ingresos 2010.

Mil 500 por ciento más

Se pronunció por abolir el régimen de consolidación fiscal, pues “contradice la Constitución, porque no existe progresividad. No es posible que una persona –un profesionista, un trabajador asalariado, un pequeño o mediano comerciante– pague mil 500 por ciento más de impuesto sobre la renta que el hombre más rico de México”.

Quien gana más de 33 mil pesos como asalariado paga, insistió, 28 por ciento de ese gravamen, mientras 400 grandes empresas, con ingresos por 5 billones de pesos al año , es decir la mitad del producto interno bruto, sólo pagaron 1.7 por ciento.

Entrevistado en San Jerónimo Sosola, López Obrador recordó que el régimen de consolidación fiscal fue establecido en 1973, durante el sexenio de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976), y se ha mantenido para permitir a las grandes empresas evadir el pago de impuestos.

Consorcios defendidos

Aseguró que este es el tema que eluden los priístas. Es el tema que está defendiendo (el senador priísta) Manlio Fabio Beltrones; está haciéndola de defensor de las 400 grandes corporaciones que no pagan impuestos.

Pero nosotros, resaltó, exigiremos que el tema se ventile, se debata nacionalmente porque esto no lo sabe la gente. Cuando se sepa va a generar naturalmente una reacción. O sea, ¿con qué autoridad moral piden a todos los mexicanos que paguen más impuestos si éstos no pagan?, preguntó.

El ex candidato presidencial insistió que existen otras salidas para fortalecer las finanzas públicas. El gobierno federal declara que hay un hoyo de 360 mil millones de pesos. Nosotros hemos presentado dos iniciativas, para una ley de austeridad republicana y una reforma que termine con los regímenes fiscales especiales.

Con la primera, que implica reducción de salarios y privilegios de la alta burocracia, así como desaparición de pensiones a ex presidentes de la República, se ahorrarían 200 mil millones de pesos; y con la segunda, ingresos adicionales por 300 mil millones, sin exprimir al pueblo, sólo con hacer que las grandes firmas paguen impuestos.

Así que, si el faltante es de 360 mil millones de pesos, con nuestra propuesta se cubre y quedarían 140 mil millones de pesos para impulsar actividades productivas, del campo, proteger el empleo y el bienestar de la gente.

Reiteró su invitación a la asamblea del Movimiento nacional en defensa del petróleo, la economía popular y la soberanía nacional que encabezará este lunes a las 17 horas frente al Senado de la República.



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Capitalismo de Compadres en México


Por Eduardo Ibarra Aguirre

Para el premio Nobel de Economía 2000, James J. Heckman , “México tiene una cultura política y económica de capitalismo de amigos, la cual ha protegido la creación de monopolios en el país”.

Lo que desde la academia se postula rara ocasión y siempre que no trascienda los muros de los planteles universitarios, además de que en los espacios para el debate periodístico es inexistente, el catedrático de la Universidad de Chicago no se anduvo por las ramas y emitió la tesis ante banqueros, gobernadores de bancos centrales y representantes de organismos internacionales en el foro Retos y estrategias para promover el crecimiento económico, organizado por el Banco de México.

Allí, frente a Guillermo Ortiz Martínez como anfitrión en vísperas de su retiro, se explayó el doctor por Princeton: “Los monopolios que evitan que los innovadores entren a la industria retrasan el crecimiento y elevan los costos”.

Y ejemplificó con lo que los usuarios de la telefonía padecen al pagar las llamadas de tres minutos siete veces más costosas que en Corea del Sur.

Por algo Teléfonos de México es la joya de la corona del emporio de Carlos Slim Helú , y sin ella seguramente no sería el segundo hombre más rico de la aldea global. Es pertinente recordar que la empresa estatal fue privatizada a bajo costo por Carlos Salinas de Gortari y adjudicada al magnate, lo que aún genera sospechas de asociación mercantil. Se hizo bajo los mismos argumentos que se esgrimen para extinguir Luz y Fuerza del Centro: los altísimos costos de operación, la baja productividad de los trabajadores que generan la riqueza. Y la elite burocrática que sólo administra la riqueza no es tocada ni con un despido.

Baste un ejemplo. En 34 meses de gobierno, Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa creó 54 mil puestos de director de área hasta subsecretario, lo que representa un gasto de 125 mil millones de pesos, más de lo que se destina a la salud pública de los mexicanos, casi el doble del presupuesto de las universidades públicas, hoy amenazadas con reducciones presupuestales.

Si tal escándalo de gasto se reflejara en la calidad y la eficiencia gubernamentales valdría la pena, pero es la ineptitud lo distintivo en materia de seguridad pública, empleo, salarios, salud, costo de la vida, pobreza extrema, pobreza, transparencia y honradez.

El coautor de teorías y métodos de análisis de datos estadísticos para estudiar comportamientos individuales en economía y otras ciencias sociales, se ocupó también de la fuerte –y añeja, digo yo-- dependencia de las finanzas públicas respecto del petróleo, la falta de competencia en algunos sectores, así como la “elevada desigualdad” entre diversas regiones, lo que debería preocupar a todos –como en la campaña presidencial de 1994 se ocupó Luis Donaldo Colosio Murrieta --, “la sorprendente desigualdad” que frena el crecimiento y obstruye la competitividad, el mal desempeño escolar a pesar de la inversión equivalente a 6 por ciento del producto interno bruto en educación y los altos costos administrativos que lo agrava. La imposición de Elba Esther Gordillo Morales, hace 20 años, al frente del sindicato de profesores explica buena parte del problema, pero pretenden reproducirlo en el SME.

Las observaciones de Heckman no son ajenas a la visión intelectual que nos observa desde las alturas, tampoco a un imperio urgido en invertir en los cotos exclusivos de los monopolios privados, porque los públicos están abiertos a la inversión extranjera, siempre que se respeten las vigorosas prácticas del 10 por ciento en las compras y adquisiciones, o en acciones, como lo evidencia la red de fibra óptica que pertenecía a Luz y Fuerza del Centro.

Es el capitalismo de compadres que hasta los neoliberales ortodoxos repudian.

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Felipe, entre la represión y la mentira


Autor: Marcos Chávez
25 Octubre 2009

Si para encaramarse en la silla presidencial Felipe Calderón tuvo que recurrir al denominado golpe de Estado técnico, apoyado por las elites dominantes –las principales beneficiadas de su asalto del poder–; si durante su mandato Calderón y sus trogloditas del gabinete han pisoteado el estado de derecho cuantas veces se les ha pegado la gana, con la complacencia y la complicidad de los poderes Legislativo –el Partido Acción Nacional, el Partido Revolucionario Institucional, la derecha del Partido de la Revolución Democrática y los parásitos del Partido Verde Ecologista Mexicano y Nueva Alianza– y Judicial, los sostenes institucionales que han evitado su colapso, merced a su incompetencia y el manejo turbio del Estado, ¿por qué tendría que esperarse que los calderonistas y el bloque dominante tengan escrúpulos por respetar la Constitución y demás leyes secundarias durante su embestida en contra del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y que representa una declaración de guerra desigual a los trabajadores, sus organizaciones y la izquierda en general?


Fracasado en sus intentos de legitimarse socialmente a través de su estrategia de terrorismo de Estado, derrotado electoralmente por segunda ocasión, desacreditado, sin la existencia de los mecanismos institucionales que impongan límites a sus abusos, Calderón ha optado por intensificar su despotismo. Su asalto en contra del SME sintetiza lo que ha sido el calderonismo, como actual jefe del Ejecutivo responsable del proyecto neoliberal de nación, y devela lo que se espera en los subsecuentes tres años:

1) El reforzamiento de sus formas autoritarias de gobernar. La ilegal decisión por destruir al SME para justificar la liquidación de la compañía de Luz y Fuerza del Centro (LFC) refirma la naturaleza de Calderón: su carencia de las virtudes democráticas de un líder con la visión de Estado y ancho horizonte, de un estadista dispuesto a ceñirse a las leyes, que usa la razón, la negociación, la persuasión política, el incentivo y el convencimiento, la firmeza, el consenso y el arbitraje, la educación, la capacidad de ganarse la simpatía, la legitimidad y la lealtad del pueblo, con el objeto de lograr los fines buscados en nombre del interés público y el bien de la república.

Calderón volvió a mostrar la madera con que está tallado (a golpes de hacha) para gobernar y atender los conflictos políticos: como un individuo que sólo sabe operar con los aspectos más ruines de la política que la han y lo han envilecido; como un déspota tropical de escasas luces, ejercitado en la manipulación, la intriga, la mentira, el chantaje, dispuesto a promover el odio, el linchamiento y la venganza de clase, el uso de la violencia económica, política y social, la violación metódica del estado de derecho. Con el conflicto laboral que fabricó artificialmente en contra del SME, Calderón se quitó otra vez la máscara y descubrió ante la población su verdadera faz: el goriletti que lleva dentro, su fisonomía de un autócrata cada vez más crispado, de un enceguecido dios sediento de sangre. Tolerante ante los desmanes jurídicos de los grupos de poder, la derecha, la ultraderecha y la oligarquía, los únicos que han respaldado sus desmesuras, frotándose estos últimos las manos con una próxima depredación de la industria energética, tal y como lo han hecho con otros recursos de la nación, y expedito para subsidiarlos y rescatarlos ilegalmente de sus desastres, Calderón y su equipo se convierten en energúmenos ante quienes rechazan convertirse en sus siervos, como si fuera un rey iluminado. Para atacar al SME no dudaron en violar la Carta Magna, al menos sus artículos 14, 16, 73 y 131, además de otras leyes como la del trabajo, de energía, o entidades públicas, entre otras, así como las internacionales, recurriendo a un simple y dudoso decreto como si éste valiera más que las leyes fundamentales del país.

2) El mito de la democracia y la permanencia de las estructuras autoritarias del sistema político presidencialista. El capitalismo mexicano de antes y en su versión neoliberal y el presidencialismo autoritario heredado por el priismo se han mantenido intocados en el panismo. Una sociedad democrática implica el respeto y el sometimiento a la Constitución y a las leyes secundarias por parte del gobierno, los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, los empresarios y la sociedad; la existencia de mecanismos legales de sanción para quienes violenten el estado de derecho; el equilibrio político, bajo ciertas reglas institucionales y constitucionales establecidas consensualmente; el amparo de los derechos de la población y su participación institucional; protección y el respeto de la oposición y las minorías, entre otras características. Nada de eso existe en México, por lo que el gobierno y los empresarios actúan con toda impunidad. Peor aún, para su funcionamiento el neoliberalismo ha llevado a las elites a acentuar el autoritarismo, el mayor desmantelamiento de la Constitución y la destrucción del Estado y la nación, de Miguel de la Madrid a Calderón.

Por esa razón, el bloque dominante ha mantenido sin cambios la estructura corporativa autoritaria del Estado, copiada del régimen fascista de Mussolini, que implica la subordinación y la emasculación de las organizaciones sindicales y populares. Para el sistema, sólo existen dos clases de sindicatos: los “buenos”, cuyos cavernícolas dirigentes, antidemocráticos, consumados delincuentes y a menudo criminales doblan su testuz ante el gobierno y los empresarios; sacrifican y someten por cualquier medio a los trabajadores a los intereses y las políticas públicas y empresariales –control salarial, privatizaciones, eliminación de prestaciones sociales, despidos injustificados, atropellos de las empresas–, pisoteando las leyes laborales y constitucionales a cambio de protección, solapamiento, impunidad y enriquecimiento ilícito. Esos parásitos enemigos de los trabajadores se reciclaron del priismo al panismo, en los mismos acuerdos, para conservar sus cuotas de poder y sus privilegios. Los casos paradigmáticos son el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Petróleos Mexicanos (Pemex), la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y el Congreso del Trabajo. Pese al desastre educativo, Elba Esther Gordillo, que traicionó al Partido Revolucionario Institucional y apoyó a Calderón en el robo de la corona, ha sido más que generosamente premiada: ensanchó su latifundio de poder y riqueza, regentea la educación básica –el titular de la Secretaría de Educación Pública, Lujambio, es su patiño– y otras dependencias públicas; saquea el presupuesto y las cuotas sindicales, reprime maestros, es dueña de la franquicia Nueva Alianza y tiene presencia en el Congreso. El petrolero Carlos Romero, que respalda la destrucción y reprivatización de Pemex, disfruta de las cuotas y otras prebendas, además de los recursos públicos. La “lealtad” y la “nobleza” de estas finas personas son jugosamente recompensadas por Calderón y el sistema.

Con los sindicatos “malos”, democráticos –realizan elecciones regulares, emplean el voto universal directo y secreto– o independientes, que se niegan a ser cooptados, defienden los intereses de sus agremiados, se niegan a someterse, en calidad de esclavos, a las políticas totalitarias –de corto plazo y las contrarreformas neoliberales– y, lo peor de todo, se atreven a negociar con la oposición de izquierda, natural en cualquier régimen democrático, menos en México, como son los casos del SME, los mineros, las aeromozas o los académicos, los panistas utilizan escrupulosamente los mismos instrumentos empleados por los priistas: la arbitrariedad de las autoridades laborales, la implacable persecución, el desmantelamiento, la represión, el encarcelamiento, el asesinato. La historia sindical y popular en México chorrea sangre de los sindicalistas que han desafiado al sistema en defensa de los intereses económicos de los asalariados, aun cuando ni siquiera buscaban el derrocamiento del capitalismo mexicano. El asalto del SME recuerda los pasajes más sombríos de la historia laboral, por ejemplo, el movimiento ferrocarrilero de 1959, cuya huelga iniciada el 25 de marzo, ocasionada por la negativa de la empresa por revisar el contrato colectivo y sus violaciones cometidas al mismo, fue declarada inexistente por la Junta de Conciliación y Arbitraje. Los trabajadores fueron brutalmente reprimidos, sus locales sindicales fueron ocupados por la policía y el Ejército; 9 mil de ellos fueron arrojados a las calles y un gran número fue recluido. Sus dirigentes, acusados por Fidel Velázquez (CTM) como “comunistas”, también fueron encarcelados. Demetrio Vallejo y Valentín Campa estuvieron 10 años en prisión y fueron liberados gracias al movimiento estudiantil de 1968, reprimido aún más violentamente.

A Calderón le ha fascinado la divisa local: sometimiento o garrote, aderezada con las experiencias tiránicas de la contrarrevolución neoliberal, que exige una economía sin reglas para los empresarios y la mano dura para los trabajadores. Margaret Thatcher, creyente del “mercado libre”, santurrona y conservadora como Calderón, declaró a los sindicatos británicos como los enemigos internos por oponerse a la trituradora neoliberal; reprimió a los huelguistas, los encarceló, desmanteló las leyes del trabajo y el Estado de bienestar; destruyó su influencia durante casi una generación, les impuso la “flexibilidad” laboral y privatizó las empresas y los recursos del Reino Unido. Los precoces militares de América del Sur en la década de 1970 impusieron métodos más higiénicos: asaltaron el poder, destruyeron la democracia, desmantelaron el Estado, disolvieron los sindicatos, encarcelaron y asesinaron a los trabajadores y opositores; los desengrasaron con las políticas salariales de hambre y “flexibilizaron”, y los convirtieron en “modernos” esclavos. La población suramericana los llamó gobiernos gorilas.

Caderón y sus hordas (Carstens, Gómez Mont, Lozano, Kessel, Molinar y compañía) son nuestros gorilas, aplaudidos por las pirañas de la oligarquía, los beneficiarios. Con la destrucción emblemática del SME –organismo nada radical, que quiso negociar y defender sus intereses laborales–, envían un mensaje claro a los demás trabajadores, la oposición y la sociedad: el chiquiführer Calderón, burda copia de Salinas de Gortari, va en serio con su gobierno policiaco-militar, por si a alguien le quedaba duda. Nerón incendió Roma; Hitler, el Reichstag, para luego iniciar su régimen tirano y totalitario. El gorila Calderón quiere incendiar a México y provocar una la lucha de clases. El troglodita Lozano operó la provocación en contra del SME y su linchamiento público y el chantaje (compararlo con el presupuesto de la Universidad Nacional Autónoma de México que pretenden reducirlo y el destinado a los que ellos han empobrecido), apoyado por la desinformación de los medios. El cavernícola Gómez Mont nos amenaza con el garrote al decir que la tiranía “reaccionará frente a cualquier acto ilegal” que se oponga a la ilegalidad de Calderón. Nada les importó que la mayoría de los diputados exigiera un día antes al rambo Lozano que entregara la toma de nota al SME, apegándose a las leyes.

En el montaje, no dudaron en mentir descaradamente. La culpa de los problemas financieros y la ineficiencia de la empresa LFC no se deben a los ingresos de los trabajadores, se debe al estrangulamiento presupuestal a la que fue sometida desde 1983 (para 2010 Calderón y Carstens pensaban recortárselo 15 por ciento en términos reales), que afectó su infraestructura y eficiencia; sus pésimos directivos que convirtieron sus recursos en su botín personal; la reprivatización del 35 por ciento de la producción de electricidad; la política de precios: cara la energía vendida a la LFC para asegurar la rentabilidad de las generadoras privadas y las tarifas subsidiadas a los consumidores, sobre todo a las empresas para acrecentar su acumulación de capital, que la descapitalizaron; el fluido gratis al sector público, incluyendo Los Pinos.

La razón para destruir al SME es obvia: son una “manzana podrida” que puede contaminar a las demás con su rechazo a las contrarreformas neoliberales: las reprivatizaciones, en su caso la eléctrica, y el desmantelamiento de la ley laboral. Lo que se quiere son trabajadores miserables, esclavos, no con salarios, prestaciones y condiciones laborales dignas para robustecer las ganancias empresariales.

En un estado de derecho y democrático, esos sátrapas ya hubieran sido destituidos, sometidos a juicio y estarían en proceso de encarcelamiento. Pero estamos en México y sus cómplices son los legisladores y la Suprema Corte.

Todos somos el SME. Su defensa no es sólo de esos trabajadores, es por la nación; para evitar que los neoliberales terminen de destruirla y entregarla a la voracidad de los hombres de presa. Es la pugna entre un proyecto para la nación y la mayoría, y otro desnacionalizador y para la oligarquía. No hay espacio para la neutralidad. El gobierno gorila calderonista nos ha declarado la guerra de clases.

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