CAOS Y MIEDO EN MONTERREY TRAS ASESINATOS EN EL TEC

La narcoguerra
Falló al Ejército montaje para inculpar a estudiantes
Caos y miedo en Monterrey tras asesinatos en el Tec
La Sultana del Norte paga su factura de desigualdad y oligarquía
Ejecuciones extrajudiciales, abusos de las fuerzas armadas y
paramilitarismo…


Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada

Domingo 28 de marzo de 2010, p. 2
Durante sus tres fundaciones, Monterrey resistió la batalla de los
indígenas, los embates de la Inquisición y la rebelión de los
nativos, pero nunca antes en su historia reciente había vivido una
guerra irregular urbana como la de los últimos días.

Nuevo León fue uno de los estados menos afectados por la
Independencia, y tampoco la Revolución pudo con la Sultana del Norte,
consolidada como capital industrial de México. Su historia de guerra
de guerrillas, sin embargo, es importante y se centra en la endémica
desigualdad social y el aumento vertiginoso de la oligarquía al ritmo
del crecimiento de la extrema pobreza.
¿Está pagando Monterrey finalmente su factura de desigualdad? Los
acontecimientos de las últimas semanas han generado miedo entre la
población: más de 30 bloqueos vehiculares del crimen organizado
sitiaron la ciudad, las balaceras en las calles de la entidad dejaron
varios cadáveres de civiles, mientras el Ejército escondía
identificaciones de jóvenes asesinados y la Marina enfrentaba la
sospecha de ejecuciones extrajudiciales contra narcomenudistas…

Es el caos, aunque para algunos es una anarquía que revela
ingobernabilidad: Nos encontramos en una guerra irregular. Es el
colapso total de las instituciones de Nuevo León. Todo se esta cayendo
como si fuera un castillo de barajas, dice el analista político Javier
Livas.

El gobernador, rebasado
Monterrey ha sido escenario de manifestaciones ciudadanas, pero la más
controvertida es la marcha organizada por el gobernador Rodrigo Medina
con el lema: "Si no marchas, apoyas al narco". En cambio, los
estudiantes agrupados exigen al mandatario estatal que en lugar de
marchar, se marche y dimita, ya que ha demostrado haber quedado
rebasado por la situación:
Medina es el principal responsable de la seguridad en el estado y
convoca a manifestarse contra él mismo. Estamos viviendo en la
ingobernabilidad. El gobierno de Medina nos ha demostrado que no sabe
qué hacer, no tiene estrategias. Agacha la cabeza y rechaza el
diálogo con la ciudadanía, dice David Pulido, estudiante del
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y portavoz
del movimiento Propuesta Nuevo León.
Las circunstancias que han rodeado el asesinato de dos estudiantes del
Tec –en la entrada del recinto educativo– han dado un vuelco a la
vida cotidiana de la ciudad por la vulnerabilidad que representa tocar
un segmento de la población que hasta ahora parecía al margen. El
miedo se ha apoderado de la ciudadanía. Por la noche, las calles,
restaurantes y antros de la ciudad están semivacíos. El servicio a
domicilio de comida y otros productos se ha disparado y las
recomendaciones a la población para resguardarse en caso de balaceras
son transmitidas por los medios de comunicación electrónicos.

"Monterrey ha estado dormida mucho tiempo. La sociedad y el gobierno
habían considerado el narcotráfico como algo periférico. Debimos
asumir mucho antes nuestra ciudadanía y la indignación, sobre todo
por la muerte de los dos estudiantes del Tec. La reacción que estamos
viendo tiene que ver con el asesinato de estos dos chavos porque son
del Tec, porque eso movilizó a una clase social: la empresarial, que
no está acostumbrada a protestar, ni a involucrarse en esta guerra de
baja intensidad. Hay una descomposición del tejido social en la ciudad
y estas muertes han detonado que reaccionemos", comenta Pulido.

De manera inédita, el Departamento de Relaciones Internacionales y
Ciencia Política del Tec publicó un manifiesto para exigir respeto a
las garantías individuales en la llamada guerra contra el
narcotráfico y justicia por los dos estudiantes asesinados: Reclamamos
una investigación justa y transparente de los hechos de parte de todas
las instituciones involucradas, y convocamos a la comunidad
estudiantil y académica a defender los derechos ciudadanos
fundamentales.

Las voces críticas contra el rector del Tec, Rafael Rangel Sostmann,
consideran principalmente tibia y condescendiente con las autoridades
su reacción ante el cúmulo de irregularidades que rodearon la muerte
de Jorge Antonio Mercado y Javier Francisco Arredondo. Son muchas las
preguntas que el rector no ha contestado, señala Pulido: "Nada está
claro aún. ¿Qué ocurrió verdaderamente en esa balacera? ¿Por qué
las autoridades se llevaron los videos? ¿Por qué el Ejército se
llevó las identificaciones de nuestros dos compañeros? ¿Por qué les
sembraron armas? ¿Por qué estaban golpeados?".

Las sospechas
La actuación del Ejército y la Marina en la actual crisis de
seguridad que vive Nuevo León también ha sido seriamente cuestionada
por organismos de derechos humanos.

El asesinato extrajudicial de un presunto narcomenudista detenido la
semana pasada en Santa Catarina por elementos de la Marina junto con
otra persona también acusada de narcotráfico, ha levantado sospechas
sobre el modus operandi de las fuerzas armadas en cuestión de derechos
humanos. El caso salió a la luz pública porque ambos detenidos fueron
fotografiados por la prensa al momento de su captura. Posteriormente,
el cadáver del primero de ellos fue encontrado en un terreno baldío.

"Los militares están asesinando. No se vale que maten
indiscriminadamente a la gente. Queremos saber si el Ejército tiene
permiso para matar, porque pareciera que traen una orden directa de
ejecutar y después ni averiguan. Cuando dicen que son delincuentes
nadie los mueve, y les siembran armas para justificar el asesinato",
dice Consuelo Morales, directora de Ciudadanos en Apoyo a los Derechos
Humanos, organización que emitió un comunicado para exigir fin a esos
crímenes.

Según Morales, lo ocurrido con los dos estudiantes asesinados en el
Tec es un ejemplo claro de la forma de actuar de las fuerzas armadas,
particularmente porque los militares se justifican de manera inmediata
señalando a los muertos como delincuentes, sicarios o narcos.

"Nos estamos tragando la idea de que toda la gente a la que matan los
militares es delincuente, y eso pretendieron hacernos creer con los
alumnos del Tec, a quienes en un principio señalaron como sicarios y
les sembraron armas, pero como eran de una clase social especial, pues
no les salió bien el montaje", dice Morales.
La reacción del Ejército fue inmediata. Para defenderse de las
acusaciones publicó en los medios de comunicación un desplegado
asegurando que los militares no asesinan: Sí son asesinos, señores
militares. Y tienen que ser juzgados como tales porque están matando
gente. Si son delincuentes o no, deberían ser juzgados. Para eso
existen los tribunales. Todos tenemos derecho a un juicio justo. Hay
sumisión del gobernador Rodrigo Medina, quien está rebasado por la
situación, y, por otra parte, hay gente que aún sigue considerando
que el Ejército es la salvación. Y no lo es.
Guardias blancas

Monterrey, la mejor economía de México, actualmente es escenario de
un fenómeno de paramilitarismo alentado por el empresariado y la clase
social más próspera, que para protegerse ha decidido crear las
llamadas guardias blancas, hombres armados que actúan fuera del marco
legal.

Fomentar el paramilitarismo es uno de los riesgos, señala Javier
Livas, pero insiste en la falta de alternativas: Las condiciones están
dadas para que cada quien se provea su propia seguridad, lo que trae
mayor propagación de la anarquía. En la ausencia de gobierno, cada
quien se cuida a sí mismo como puede. ¿Qué otra posibilidad nos
queda?.
Uno de los ejemplos más claros de este fenómeno es el grupo rudo de
paramilitares que resguardan la seguridad del alcalde de San Pedro
Garza García, Mauricio Fernández. El equipo de una docena de hombres
es pagado por los empresarios y está fuera del marco de la ley, según
han denunciado.

"El Ejército trae su propia agenda y hace unos días actuó sin que
Mauricio se enterara. Descubrió la verdadera estrategia del alcalde
con su policía secreta y exhibió a estos rudos como parte del cártel
de los Beltrán Leyva.

Todos los dichos de Mauricio se revierten y lo hacen ver muy mal. Los
escoltas deberían estar regulados, pero no sé si lo están
haciendo", insiste Livas.

Para la filósofa Rosaura Barahona, con esta crisis de seguridad se
está pasando a Monterrey la factura de la desigualdad social: La
ciudad siempre ha sido muy autoritaria. Durante tanto tiempo hemos
ignorado a los pobres, a los carentes de oportunidades, que tampoco
les hemos dejado otra salida.
Barahona señala que en una ciudad donde la Independencia, la
Revolución y el movimiento obrero pasaron de puntillas, las claves de
la crisis actual de seguridad hay que mirarlas desde la perspectiva
histórica: el movimiento obrero siempre estuvo controlado por el PRI y
por las componendas de los dueños de las industrias. Hubo brotes
independientes de los obreros, pero siempre bajo el control férreo del
empresariado.

Estratégicamente, en el organigrama de los cárteles de la droga
Monterrey había sido un lugar de pasada, un puente a Estados Unidos y
un refugio para las familias de los narcos, debido a su buen nivel de
vida y excelentes universidades, pero eso se acabó. Incluso, dejó de
ser la gran urbe industrial, ya que las grandes empresas regiomontanas
han sido vendidas en los últimos años: Monterrey se tiene que
reinventar. Nos lo está diciendo la actual crisis de seguridad. La
fama y la solidez que tenía como gran urbe industrial se acabó.
Actualmente es sólo una urbe especulativa donde se venden las empresas
al mejor postor y donde la desigualdad social es extrema.

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