Sí Rosy, sí son los muchachos

Milenio


El padre de Jorge Antonio Mercado identificó en la morgue a su hijo y a su compañero del Tec de Monterrey, muertos el 19 de marzo; su madre se niega a condenar la lucha anticrimen que lleva a cabo el gobierno, pero lamenta que haya víctimas civiles: "Nada me va a devolver a mi hijo", dice.
Foto: Especial
Fue inútil la búsqueda el viernes (19 de marzo), nadie nos decía nada, todo estaba muy hermético, fuimos con la seguridad de que no eran ellos. Cuando entró mi esposo a ver los cuerpos salió desfigurado. Me dijo 'sí son, Rosy, sí son'."




Con estas palabras Rosa Elvia vio pasar en pocos segundos fragmentos de la vida de su hijo Jorge Antonio Mercado, estudiante de excelencia asesinado en una balacera entre militares y sicarios.

Rosa Elvia Alonso es maestra y su esposo, Lorenzo Mercado Medina, ingeniero, ambos de Saltillo, Coahuila. Formaron una familia y procrearon a Jorge, en quien fincaron todos sus sueños. Ese día observaron atónitos desde su casa las imágenes de la balacera en el exterior del Tec de Monterrey y de inmediato comenzaron a llamarle a su celular. No hubo respuesta.

Viajaron a Monterrey, donde nadie les decía nada. La autoridad aseguraba que ningún estudiante estaba herido, pero las mochilas de Jorge y Francisco (el otro alumno muerto) quedaron abandonadas en un área de la biblioteca.

"Nos regresamos y a las 6 de la mañana volvimos a Monterrey. Pedimos que nos enseñaran las fotografías de los que murieron. Dijeron que eran sicarios, pero no fue así, era mi hijo y su compañero. Estaban muertos."

Desconsolada por la pérdida de su único hijo, Rosa Elvia comenta: "Incluso nos dijeron 'no se preocupen, señores, no son ellos, porque a los que mataron iban armados hasta los dientes'. Qué injusticia, porque ni siquiera llevaban las mochilas; las habían dejado en el laboratorio donde estaban trabajando".

La casualidad

Era hijo único y nunca pensaron que una desafortunada casualidad les arrebataría a quien definen como su "orgullo". Ambos recuerdan su lucha por lograr destacar profesionalmente y la forma en que obtuvo su beca para estudiar la maestría en elTec, donde participaba en un proyecto sobre el funcionamiento de vehículos a base de energía solar.

Abatidos por la tristeza, sus padres hablan de Jorge como un hombre honorable. Son cristianos y a su hijo, señalan, le inculcaron el amor a Dios y valores. El día del funeral hubo oraciones y cantos. Aseguran que desde pequeño acostumbraba ir a su iglesia para "agradecer por lo que tenía".

Los Mercado Alonso son una familia de clase media. Su hogar estaá ubicado en un barrio tranquilo del norte de Saltillo, lo que le permitía a Jorge caminar de su casa a la preparatoria sin mayores problemas.

Cursó la primaria en la Anexa, la secundaria en la Margarita Maza de Juárez y la preparatoria en el Ateneo Fuente. "Desde niño su sueño fue ir a las Olimpiadas; siempre participaba en actividades deportivas y practicaba gimnasia. Tuvo muchos logros personales, pero ahora su vida quedó truncada y no podrá cristalizar esos sueños", platica su madre con lágrimas en los ojos.

"Este dolor no se lo deseo a ninguna madre. No estoy contra las autoridades que luchan contra el crimen, pero deberían fijarse para no acabar con inocentes. Nada me va a devolver a mi hijo", señala la mujer.

La inseguridad que prevalece en esa región del país arrebató a estos padres y amigos a un hombre que todos califican de ejemplar y emprendedor. Más aún: toda una comunidad manifestó en las redes sociales su indignación por la muerte de estos jóvenes.


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