Caballista mexicana, dos meses presa en Holanda

Milenio

El caso de Carla Isabel, acusada de introducir 13 ladrillos de
cocaína, está plagado de irregularidades; la ayuda de las autoridades
mexicanas ha sido nula y sus familiares ya han desembolsado 500 mil
pesos en el proceso legal.

Dom, 04/04/2010

Carla Isabel Gómez Urquiaga, de 28 años y ex campeona nacional de
equitación, lleva dos meses y medio detenida en Holanda acusada de
introducir a ese país 13 ladrillos de cocaína. Sin asistencia
consular ni traductor, sus padres han debido promover desde la Ciudad
de México su defensa, lo que ya les representó una erogación de 500
mil pesos.

El entuerto jurídico de Carla Isabel se inició el 19 de enero, cuando
llegó a Amsterdam procedente de la Ciudad de México, en el vuelo 648
de la aerolínea holandesa KML.

Al reclamar su equipaje en la terminal aérea, descubrió que su maleta
—la única que llevaba— se había extraviado. Personal de la
aerolínea holandesa le aseguró que la responsabilidad provenía de
los empleados del aeropuerto de la Ciudad de México, por lo que se
comunicó con su padre, Carlos Gómez, para avisarle del incidente.

Carlos de inmediato presentó una demanda ante la Procuraduría General
de Justicia del Distrito Federal.

Carla Isabel, en tanto, optó porque el extravío no frustrara su
estancia en la capital holandesa, dejó sus datos al personal de
mostrador de KML —el teléfono del hotel donde se hospedaría y el
número de habitación— y se dispuso a disfrutar de unas vacaciones
de una semana.

La joven se hospedó en el hotel Dam Prats. Durante sus seis días de
alojamiento nadie se comunicó con ella para informarle sobre su
equipaje.

Llegó el día del retorno a la Ciudad de México, el 25 de enero.
Carla Isabel se dirigió al aeropuerto de Amsterdam, se documentó y
abordó el avión que la traería a su patria, cuando agentes de la
policía holandesa fueron hasta su asiento para informarle en inglés
que estaba arrestada, pues su maleta había aparecido, pero con 13
ladrillos de cocaína que pesaban 20 kilos.

Los oficiales nunca le mostraron el equipaje a Carla para que lo
reconociera como suyo, además de que no tuvo los servicios de un
traductor durante el arresto, como lo exige el derecho internacional.

En su reporte, los policías que la capturaron aseguraron que
recibieron una denuncia anónima de que en el vuelo 686 de KLM iba un
pasajero "Gómez" con una maleta con droga.

El proceso judicial ha estado plagado de irregularidades. En la
averiguación hecha por la familia Gómez Urquiaga, con ayuda de los
abogados Susanne Van Dongen y Ed Manders, quienes llevan el caso en
Holanda, encontraron varios elementos para poner en tela de juicio el
proceder de las autoridades.

En la lista de pasajeros del mismo vuelo en que viajó Carla Isabel hay
uno que aparece identificado como "R. Gómez", quien registró su
maleta con un peso de veinte kilos; sin embargo, no abordó el avión a
Amsterdam.

Además, la maleta de Carla era de color café con rosa, con un peso
registrado de 12 kilos, mientras la imputada a la mexicana es de color
rojo, con detalles negros, y un peso de 20 kilos. Carla ni siquiera
conoce la maleta físicamente, "sólo por foto", explica Carlos
Gómez, padre de la joven.

El padre de Carla cree que la coincidencia de los apellidos con el tal
"R. Gómez" han colocado en mala posición a su hija, aunque se le
hace extraño la tardanza en la aprehensión.

Según los peritajes, Carla Isabel no tuvo contacto con la maleta que
le es imputada, pues no tiene sus huellas.

Pero, no obstante las evidencias, la situación judicial de Carla
Isabel se complica. En una misiva de los abogados del bufete Manders,
fechada el 1 de febrero, se informa a la familia que su hija estará en
cárcel 30 días, a partir del día el 5. Concluido ese plazo, se
impuso uno nuevo de 30 días más.

La familia de Carla Isabel denunció a KLM por daños y perjuicios, y a
la policía holandesa por abuso de autoridad y privación ilegal de la
libertad. Refieren que han fallado al principio legal de recibir
pruebas para apoyar la inocencia de Carla.

Carlos Gómez denuncia además que la ayuda de las autoridades
consulares mexicanas es simplemente nula.

Las dos respuestas que la familia recibió de la Secretaría de
Relaciones Exteriores son que Patricia Pérez, de Asuntos Consulares de
México en Holanda, contactó a un abogado de oficio con la familia,
pero este pidió 5 mil euros por sus servicios. La otra comunicación
fue "que no se podía hacer nada, que (la cancillería mexicana) no
podía entrar a la Corte", relata Gómez.

La familia ha gastado más de medio millón de pesos a raíz de la
detención de Carla. El dinero se ha ido en viajes para visitarla, el
pago del bufete jurídico que lleva el caso y la contratación de
traductores.

Carlos Gómez deplora que en un país "que se dice impulsor de los
derechos humanos, que tiene una corte internacional en La Haya, cometa
secuestro y privación ilegal de la libertad, al tenerla arraigada sin
un elemento de prueba que la implique".

El caso Mariles

Al teniente coronel Humberto Mariles Cortés, ganador de dos medallas
de oro en equitación en los Olímpicos de Londres 1948, como Carla
Isabel Gómez, ex campeona nacional en esa disciplina, el destino le
hizo una broma pesada.

En 1967, Mariles disparó sobre otro automovilista en un altercado de
tránsito. El agredido murió una semana después y el militar fue
condenado a siete años de prisión, pero salió en 1971.

Con el prestigio recuperado, Mariles viajó a París para comprar unos
caballos. En esa ciudad comió con dos personas que resultaron ser
narcotraficantes, por lo que fue encarcelado junto con los otros tres
comensales. Amaneció muerto a las dos semanas en su celda, envenenado.
Fue absuelto, ya muerto, del cargo de narcotráfico.

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