CARTONES DE LA JORNADA





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Sexo, trata de personas e hipocresía.



Ricardo Luis Mascheroni

Los que me conocen saben que vivo de espaldas a los televisores o más precisamente a la televisión.

Casi diría que en mi caso, se ha hecho carne la máxima de Groucho Marx, que expresaba: “La televisión es cultura, en mi casa cada vez que se enciende un televisor, yo abro un libro”.


Este sano vicio, aunque muchos no lo compartan, no deja de tener sus ventajas, por lo menos para mi, ya que me preserva del bombardeo histérico, continuo y perenne de una sociedad de consumo y consumista perversa, donde todo se compra y todo se vende y en la que hasta los seres humanos se transforman en ese obscuro objeto del deseo.

Salvo la venta de órganos o de drogas ilegales, todo está expuesto en el escaparate de los medios de comunicación. Toda oferta factura y toda factura es negocio, aunque la ética, la moral y las buenas costumbres sean arrasadas por la maquinaria economisista publicitaria, que ha hecho del marketing un fin en si mismo.

Pero, mientras estos mecanismos se profundizan, por el otro lado y en una suerte de paradoja de la hipocresía, esas mismas empresas periodísticas, elevan en forma cada vez más recurrente, sus filípicas y catalinarias grandilocuentes tendientes a combatir algunos flagelos sociales cada vez más extendidos, como la trata de blancas o de personas y toda forma de delitos vinculados a la actividad o profesión más vieja del mundo, al decir de muchos.

En tal sentido, podemos apreciar el incremento de los espacios destinados a las opiniones de expertos, opinólogos, entendidos, funcionarios de seguridad, de prevención, funcionarios a secas y las ONGs. especializadas en estos temas, que reclaman decididamente un mayor control y represión de estos ilícitos.

Las preocupaciones parecerían ir in crescendo a la par del exponencial aumento de dicho comercio, en las calles, los paseos, los edificios de apartamentos especializados en este métier y los boock de los hoteles, cuyas oferentes hacen honor a las estrellas que detentan los mismos, sin dejar de mencionar a los otrora night club, whisquerías, cabaret, cabaruto, casi siempre radicados en zonas casi marginales de las ciudades, que han devenido hoy, en casas de masajes, putódromos o putin club, cada vez más cerca de los microcentros urbanos, que nadie parece ver, pero que muchos toleran, hacen negocios o requieren de sus servicios.

Además, los eventos masivos con la profusa concurrencia de “promotoras locales o foráneas” y sobre todo casinos y salas de juegos, que a la luz de la bibliografía existente, parecería que generan a su alrededor verdaderas cadenas de comercialización sexual, llevan a escala industrial, lo que hasta hace unas pocas décadas era casi un cuentapropismo artesanal.

Todo está pensado y planificado para que el natural deseo sexual, propio de nuestras características biológicas, fuera transformado por la magia publicitaria en una obsesión o nueva forma de adicción, con los potenciales riesgos y peligros que ello puede traer aparejado.

Producto de ello, se ha subvertido la poderosa fuerza biológica de la sexualidad, por la competencia sexual y la búsqueda del placer ininterrumpido como realización suprema.

Como bien se dice: Comer para vivir es normal, vivir para comer es riesgoso, lo mismo podemos decir en estos temas.

Las nuevas urgencias, variedades, necesidades y ansiedades de los tiempos modernos de esta dinámica sexual impuesta, requieren de legiones de autómatas y esclavos para satisfacer dichos requerimientos.

Para el reclutamiento de aquellos, se emplean variedades de formas: a veces bastan las promesas económicas de lucro rápido, o el acceso a lugares o trabajos que de otra forma sería imposible llegar, usado en personas cuya escala de valores tiene parámetros distintos de quienes creen en el esfuerzo como forma de superación. No están ausentes tampoco en este sentido todas las formas de violencia conocidas y ejercidas de las maneras más despiadadas, incluido el suministro de drogas, que configuran un atentado a la dignidad humana.

En forma subliminal y no tanto, por lo general el mensaje inserto en los medios resalta la salvación individual, rápida, casi como por arte de magia, por sobre lo colectivo, racional y en base a una cultura del trabajo y el sacrificio.

Veamos algunos ejemplos: Querés ser millonario? Jugá a tal o cuál cosa. Tal desodorante o perfume te permiten tener la mujer o el hombre de tus sueños. Una buena cola, lolas o pectorales hacen más por tu futuro que un estudio, capacitación o sacrificio para superarte.

Monolíticamente esta estrategia apunta a la prostitución social, resaltando los mecanismos del logro individual por encima de cualquier forma de trascendencia comunitaria.

En este sistema, el otro no cuenta, a lo sumo es un rival o un competidor al que hay que vencer, pero nunca un compañero de ruta para la construcción de una sociedad más solidaria.

Hace algún tiempo en un medio de tirada nacional leía: “la trata de blancas como la piratería son delitos mundiales, que tienen convenciones que los reprimen, pero que no han impedido que hayan cobrado fuerza en los últimos años, constituyéndose en una de las más claras formas de violación a la condición de las mujeres y a los derechos humanos.

Noticias como las referidas se repiten en los distintos medios del país, pero si uno acude a los clasificados de todos esos medios, podrá apreciar toda la amplia oferta de cuerpos y atributos femeninos y masculinos en venta como cortes de carnicerías, lo que sin duda constituye en un gran negocio para mucha gente.

No vaya a creer que esta nueva forma de esclavitud, solamente es tolerada o prohijada por los medios gráficos. La televisión descontrolada aporta su cuota de incentivación desproporcionada de la necesidad sexual, en una suerte de apologismo de la prostitución desde sus programas estrellas. Internet también abona en esta dirección.

Ni hablar de los mensajes de telefonía celular, desde los que se puede acceder al Kama sutra, lolas, colas, besos, trans, gay, bisex, posiciones y otras delicias, al alcance de cualquiera y sin límites de edad.

Nada de esto es casualidad, todo está planificado y pensado y obedecen a programas de alienación y distracción social

Tengo la certeza que seguramente no será fácil desarmar todo esa extensa e intrincada red de actores y cómplices de toda laya y niveles, pero no obstante estoy convencido que la hipocresía es uno de los mecanismos que viabiliza el negocio y lo desparrama a todos los sectores sociales, incrementando la línea de abastecimiento de los potenciales clientes y la billetera de los empresarios del rubro.

Muchas veces en las guerras, antes que destruir los regimientos o sus maquinarias bélicas, es más efectivo cortar esas líneas de abastecimientos expresadas en la publicidad desplegada.

Coincidente con lo expresado, el Centro de Derechos Humanos del Comahue (CEDHCO), a través de su Programa Nacional Red Anti-Trata de Personas celebró la decisión del diario " La Mañana de Neuquén", de prohibir la publicación de avisos de comercio sexual.

A su vez resaltó que la medida es un paso importante para prevenir el delito de la trata de personas, el proxenetismo y la promoción de la prostitución y que esta decisión editorial garantiza los derechos humanos al impedir la participación en la "explotación de la prostitución ajena y la esclavitud de seres humanos para la explotación sexual".

Sería de desear que los siempre vigilantes y sensibles dueños de empresas periodísticas, imiten esta loable iniciativa.

Pero, si así no fuera, los legisladores nacionales, provinciales y municipales tienen la oportunidad de seguir este saludable ejemplo de preservación social y dentro de sus competencias, intentar prohibir por vía de las normativas pertinentes las publicidades explícitas o encubiertas que promueven la prostitución y la continuidad de estas conductas.

Por último, si no entendemos que este es un problema de todos, el futuro no se nos puede anunciar venturoso.



Aguafuertes ambientales: Sexo, trata de personas e hipocresía

Ricardo Luis Mascheroni

Los que me conocen saben que vivo de espaldas a los televisores o más precisamente a la televisión.

Casi diría que en mi caso, se ha hecho carne la máxima de Groucho Marx, que expresaba: “La televisión es cultura, en mi casa cada vez que se enciende un televisor, yo abro un libro”.


Este sano vicio, aunque muchos no lo compartan, no deja de tener sus ventajas, por lo menos para mi, ya que me preserva del bombardeo histérico, continuo y perenne de una sociedad de consumo y consumista perversa, donde todo se compra y todo se vende y en la que hasta los seres humanos se transforman en ese obscuro objeto del deseo.

Salvo la venta de órganos o de drogas ilegales, todo está expuesto en el escaparate de los medios de comunicación. Toda oferta factura y toda factura es negocio, aunque la ética, la moral y las buenas costumbres sean arrasadas por la maquinaria economisista publicitaria, que ha hecho del marketing un fin en si mismo.

Pero, mientras estos mecanismos se profundizan, por el otro lado y en una suerte de paradoja de la hipocresía, esas mismas empresas periodísticas, elevan en forma cada vez más recurrente, sus filípicas y catalinarias grandilocuentes tendientes a combatir algunos flagelos sociales cada vez más extendidos, como la trata de blancas o de personas y toda forma de delitos vinculados a la actividad o profesión más vieja del mundo, al decir de muchos.

En tal sentido, podemos apreciar el incremento de los espacios destinados a las opiniones de expertos, opinólogos, entendidos, funcionarios de seguridad, de prevención, funcionarios a secas y las ONGs. especializadas en estos temas, que reclaman decididamente un mayor control y represión de estos ilícitos.

Las preocupaciones parecerían ir in crescendo a la par del exponencial aumento de dicho comercio, en las calles, los paseos, los edificios de apartamentos especializados en este métier y los boock de los hoteles, cuyas oferentes hacen honor a las estrellas que detentan los mismos, sin dejar de mencionar a los otrora night club, whisquerías, cabaret, cabaruto, casi siempre radicados en zonas casi marginales de las ciudades, que han devenido hoy, en casas de masajes, putódromos o putin club, cada vez más cerca de los microcentros urbanos, que nadie parece ver, pero que muchos toleran, hacen negocios o requieren de sus servicios.

Además, los eventos masivos con la profusa concurrencia de “promotoras locales o foráneas” y sobre todo casinos y salas de juegos, que a la luz de la bibliografía existente, parecería que generan a su alrededor verdaderas cadenas de comercialización sexual, llevan a escala industrial, lo que hasta hace unas pocas décadas era casi un cuentapropismo artesanal.

Todo está pensado y planificado para que el natural deseo sexual, propio de nuestras características biológicas, fuera transformado por la magia publicitaria en una obsesión o nueva forma de adicción, con los potenciales riesgos y peligros que ello puede traer aparejado.

Producto de ello, se ha subvertido la poderosa fuerza biológica de la sexualidad, por la competencia sexual y la búsqueda del placer ininterrumpido como realización suprema.

Como bien se dice: Comer para vivir es normal, vivir para comer es riesgoso, lo mismo podemos decir en estos temas.

Las nuevas urgencias, variedades, necesidades y ansiedades de los tiempos modernos de esta dinámica sexual impuesta, requieren de legiones de autómatas y esclavos para satisfacer dichos requerimientos.

Para el reclutamiento de aquellos, se emplean variedades de formas: a veces bastan las promesas económicas de lucro rápido, o el acceso a lugares o trabajos que de otra forma sería imposible llegar, usado en personas cuya escala de valores tiene parámetros distintos de quienes creen en el esfuerzo como forma de superación. No están ausentes tampoco en este sentido todas las formas de violencia conocidas y ejercidas de las maneras más despiadadas, incluido el suministro de drogas, que configuran un atentado a la dignidad humana.

En forma subliminal y no tanto, por lo general el mensaje inserto en los medios resalta la salvación individual, rápida, casi como por arte de magia, por sobre lo colectivo, racional y en base a una cultura del trabajo y el sacrificio.

Veamos algunos ejemplos: Querés ser millonario? Jugá a tal o cuál cosa. Tal desodorante o perfume te permiten tener la mujer o el hombre de tus sueños. Una buena cola, lolas o pectorales hacen más por tu futuro que un estudio, capacitación o sacrificio para superarte.

Monolíticamente esta estrategia apunta a la prostitución social, resaltando los mecanismos del logro individual por encima de cualquier forma de trascendencia comunitaria.

En este sistema, el otro no cuenta, a lo sumo es un rival o un competidor al que hay que vencer, pero nunca un compañero de ruta para la construcción de una sociedad más solidaria.

Hace algún tiempo en un medio de tirada nacional leía: “la trata de blancas como la piratería son delitos mundiales, que tienen convenciones que los reprimen, pero que no han impedido que hayan cobrado fuerza en los últimos años, constituyéndose en una de las más claras formas de violación a la condición de las mujeres y a los derechos humanos.

Noticias como las referidas se repiten en los distintos medios del país, pero si uno acude a los clasificados de todos esos medios, podrá apreciar toda la amplia oferta de cuerpos y atributos femeninos y masculinos en venta como cortes de carnicerías, lo que sin duda constituye en un gran negocio para mucha gente.

No vaya a creer que esta nueva forma de esclavitud, solamente es tolerada o prohijada por los medios gráficos. La televisión descontrolada aporta su cuota de incentivación desproporcionada de la necesidad sexual, en una suerte de apologismo de la prostitución desde sus programas estrellas. Internet también abona en esta dirección.

Ni hablar de los mensajes de telefonía celular, desde los que se puede acceder al Kama sutra, lolas, colas, besos, trans, gay, bisex, posiciones y otras delicias, al alcance de cualquiera y sin límites de edad.

Nada de esto es casualidad, todo está planificado y pensado y obedecen a programas de alienación y distracción social

Tengo la certeza que seguramente no será fácil desarmar todo esa extensa e intrincada red de actores y cómplices de toda laya y niveles, pero no obstante estoy convencido que la hipocresía es uno de los mecanismos que viabiliza el negocio y lo desparrama a todos los sectores sociales, incrementando la línea de abastecimiento de los potenciales clientes y la billetera de los empresarios del rubro.

Muchas veces en las guerras, antes que destruir los regimientos o sus maquinarias bélicas, es más efectivo cortar esas líneas de abastecimientos expresadas en la publicidad desplegada.

Coincidente con lo expresado, el Centro de Derechos Humanos del Comahue (CEDHCO), a través de su Programa Nacional Red Anti-Trata de Personas celebró la decisión del diario " La Mañana de Neuquén", de prohibir la publicación de avisos de comercio sexual.

A su vez resaltó que la medida es un paso importante para prevenir el delito de la trata de personas, el proxenetismo y la promoción de la prostitución y que esta decisión editorial garantiza los derechos humanos al impedir la participación en la "explotación de la prostitución ajena y la esclavitud de seres humanos para la explotación sexual".

Sería de desear que los siempre vigilantes y sensibles dueños de empresas periodísticas, imiten esta loable iniciativa.

Pero, si así no fuera, los legisladores nacionales, provinciales y municipales tienen la oportunidad de seguir este saludable ejemplo de preservación social y dentro de sus competencias, intentar prohibir por vía de las normativas pertinentes las publicidades explícitas o encubiertas que promueven la prostitución y la continuidad de estas conductas.

Por último, si no entendemos que este es un problema de todos, el futuro no se nos puede anunciar venturoso.


El Pentágono es el peor contaminador del planeta

Ernesto Carmona

El Departamento de Defensa de los Estados Unidos es el contaminador más grande del mundo: produce desechos más peligrosos que las cinco mayores compañías químicas estadounidenses combinadas, según una de las noticias más censurada nominadas para el informe Proyecto Censurado 2009/2010, dirigen Peter Phillips y Mickey Huff en la Universidad Sonoma State de California.


Entre las muchas sustancias mortales utilizadas por los militares se encuentran pesticidas, defoliantes -como el “agente naranja”-, solventes, petróleo, metales con plomo, mercurio y uranio empobrecido. No existen regulaciones ambientales para las actividades militares, que explican el 80% de la demanda energética del gobierno federal, y la guerra de invasión a Iraq es responsable de esparcir el equivalente a por lo menos 141 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono (MMTCO2e) desde marzo de 2003 a diciembre de 2007. Esto significa que la guerra emitió más del 60% que todos los países juntos.

Médicos iraquíes denunciaron que aumentan los niños que nacen con deformidades y crece el número de gente diagnosticada con cáncer, predominantemente en las ciudades que fueron golpeadas por los más pesados bombardeos estadounidenses y británicos. En Faluya, el 25% de los niños recién nacidos presenta anormalidades serias por encima de los rangos congénitos, como tumores cerebrales y defectos en el sistema nervioso. En Babail, al sur de Bagdad, los casos diagnosticados con subieron a partir de 500 en 2004 a 9.082 en 2009. En Basra, fueron divulgados 1.885 casos de cáncer en 2005, 2.303 en 2006 y 3.071 en 2007. Muchos expertos creen que la alta tasa de casos de cáncer y defectos de nacimiento son el resultados de las cantidades masivas de uranio empobrecido utilizadas en las bombas estadounidenses y británicas.

La herencia estadounidense de guerra continúa contaminando y matando. Las armas y artillería de guerra de Estados Unidos todavía siguen matando a mucha gente en Vietnam. Todavía explotan y matan con frecuencia a los ciudadanos de Vietnam bombas, proyectiles de artillería, cohetes, minas terrestres, granadas y otro tipo de artillería que nunca detonó. El legado explosivo abandonado por la guerra estadounidense ha matado a millares.

Expansión militar imperial

El imperio estadounidense continúa expandiéndose, instalando nuevas bases militares por todo el mundo. Y a la vez renueva y amplía sus instalaciones antiguas, sin que la gran prensa publique estas noticias y menos difunda las protestas, como la manifestación de 17.000 personas que el domingo 16 de mayo de 2010 unieron sus manos alrededor de los 4,9 kilómetros cuadrados de la Base Aérea del Cuerpo de Infantes de Marina de Estados Unidos en Okinawa, en el sur de Japón, en protesta por su presencia en esa isla. La base está en medio de la ciudad de Ginowan, de 93.000 habitantes.

En la isla Guam, en el Pacífico, Estados Unidos planea un enorme rearme militar por valor de unos 15 mil millones de dólares, en un proyecto que convertiría sus 50 km de largo en un eje importante para las operaciones militares en ese océano. Este plan se ha descrito como el rearme militar más grande de la historia reciente y podría trasladar a 50.000 nuevos habitantes a esa minúscula isla. Además, la marina de guerra desarrolla un plan de acción de cinco años para ampliar las operaciones de la flota estadounidense al interior del Ártico. La US Navy cree que hacia el año 2030 el Océano Ártico será de aguas abiertas y planea utilizar la apertura de tierra y océano para incrementar el transporte, la investigación y el crecimiento demográfico.

Estados Unidos incluso está cambiando la naturaleza las armas. La base submarina de Trident, en Bangor, estado de Washington, anunció un programa para utilizar delfines y leones marinos en tareas de seguridad. Un aviso publicitario de la marina de guerra reconoce que los animales serán utilizados para ahuyentar a buceadores y nadadores que incidentalmente penetren en las aguas circundantes.

En agosto de 2009, el gobierno de Álvaro Uribe se confabuló con Estados Unidos para la instalación de 7 nuevas bases militares en Colombia: tres bases aéreas, Malambo (Atlántico), Apiay (Meta) y Palanquero, en Puerto Salgar (Cundinamarca); dos bases navales (Cartagena y el Pacífico) y dos del ejército en Tolemaida (Tolima) y Larandia (Caquetá). Estas instalaciones convierten a Colombia en un gigantesco portaviones estadounidense y amenazan no sólo a Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Cuba, sino a toda la región e incluso al África. Desde Palanquero, “casi la mitad del continente puede ser cubierto por un C-17 (avión de transporte militar) sin recarga de combustible”, señaló un documento del Comando Aéreo de Movilización de Estados Unidos titulado ‘Global of route strategy’ (Estrategia de enrutamiento global), presentado en un simposio en la base de la fuerza aérea de Alabama. “La única intención de Estados Unidos es crear un posicionamiento militar estratégico en la región”, afirmó Susana Pimiento, directora de la ONG Movimiento de Reconciliación de Colombia (FOR, por su sigla en inglés).

En Colombia ya operaban tres bases militares de Estados Unidos: 1) la Base de Arauca, oficialmente una instalación para combatir el narcotráfico pero también un punto estratégico para el monitoreo de la zona petrolera en la vecina Venezuela, además de Colombia; 2) la Base de Larandia, que atendía helicópteros de Estados Unidos pero dotada con pista de aterrizaje para bombarderos B-52, con una capacidad operativa que sobrepasaba el territorio colombiano, para posibilitar incursiones aéreas a casi todo el continente; y 3) la Base Tres Esquinas, útil a la estrategia militar de tropas de combate estadounidenses, se emplea para operaciones terrestres, fluviales y de helicópteros tácticos. Convertida en un punto estratégico para ataques contra la guerrilla, recibe permanente armamento y logística.

Con la anuencia de la Asamblea Legislativa, Costa Rica -que teóricamente no posee fuerzas armadas- se convirtió en una gran base aérea, naval y militar de Estados Unidos. El gobierno de Laura Chinchilla renovó y extendió en julio de 2010 un convenio militar suscrito hace 10 años que permite la presencia de tropas, equipos y armas de Estados Unidos para "colaborar con la Guardia Policial en el patrullaje de las costas". Inmediatamente llegó al país centroamericano gran parte de la IV Flota de Estados Unidos -reactivada en la región en 2008 tras 60 años de inactividad-, con 7 mil soldados, 46 navíos de guerra - incluidos 2 portaviones-, 200 helicópteros, 10 aviones y 2 submarinos. Esta abrumadora presencia militar podría extenderse hasta 5 años y probablemente traerá consigo la ampliación de la base Liberia, que ya existe en Costa Rica y funciona como centro operativo para la parte continental de Centro América, y a menudo ha sido utilizada para actividades confidenciales secretas.

Tambores de guerra en Latinoamérica

Con el pretexto de la “lucha anti drogas”, en América Latina operan miles de tropas estadounidenses que en todos los países gozan -por tratados bilaterales- de inmunidad similar a la de los diplomáticos, que les permite impunidad en la comisión de crímenes, violaciones y todo tipo de delitos frecuentes entre los uniformados de Estados Unidos. Sin embargo, no disminuye el narcotráfico, negocio de miles de millones de dólares, cuyo epicentro está en Estados Unidos, el principal mercado de las drogas.

El Comando Sur de Estados Unidos, a cargo del general Douglas Fraser y radicado en Miami, todavía mantiene la Escuela de las Américas (SOA, por su sigla en inglés), trasladada de Panamá a Fort Benning, Georgia, y ahora llamada Instituto de Cooperación Hemisférica. Desde 1946 a 2004 la SOA entrenó más de 61.000 militares latinoamericanos en técnicas de tortura y combate, y tácticas de comando e inteligencia militar. Hoy, cada año prepara a casi 1.000 soldados y policías de la región.

En el Salvador opera la Base Comalapa, concebida como "Punto de Avanzada de Operación" (Forward Operation Location, FOL), un diseño de centros de "movilidad estratégica" para tropas aerotransportadas de despliegue rápido y "uso de fuerza decisiva" en guerras relámpago. Estados Unidos utilizó esta base para monitoreo satelital de apoyo a la base aeronaval de Manta, en el Pacífico de Ecuador, desalojada en noviembre de 2009 por el Presidente Rafael Correa y sustituida por Estados Unidos con 7 nuevas bases en Colombia, donde se reinstalan sus operaciones como plataforma logística de inteligencia militar para desplegar acciones coordinadas por el Comando Sur del Pentágono.

En Honduras, Estados Unidos posee la Base Soto Cano, ubicada en Palmerola. También opera como estación de radar y proporciona apoyo de entrenamiento aéreo, a la vez que monitorea cielos y aguas de la región en misiones de helicóptero. En esta base se congregaron las tropas que depusieron al presidente Manuel Zelaya, durante la noche del 27 al 28 de junio de 2009.

En Perú, Estados Unidos opera dos bases militares, Iquitos y Nanay. Teóricamente pertenecen a las fuerzas armadas Peruanas, pero fueron construidas y usadas por soldados estadounidenses que operan en la zona fluvial Nanay-Amazonia Peruana.

En Paraguay, provincia de Boquerón, en el Chaco, existe la gran base aérea Mariscal Estigarribia, entregada a Estados Unidos en mayo de 2005 por un tratado con el gobierno de Paraguay. Su pista para despegue y aterrizaje de grandes aviones es más grande que la losa del aeropuerto internacional de Asunción.

Provocaciones aéreas contra Venezuela

La base naval más grande de Estados Unidos en el Caribe está en Guantánamo, Cuba, a 64 km de Santiago de Cuba, la segunda ciudad del país y a 920 km de La Habana. Estados Unidos tomó posesión ilegalmente de la Bahía de Guantánamo en 1903, apoderándose por la fuerza de un área de 117,6 km cuadrados, que incluyen 49,4 km de tierra firme, agua y pantanos, en un territorio delimitado por una línea de costa de 17,5 km.

Aruba y Curaçao, colonias caribeñas de Holanda, dos islas prácticamente pegadas a Venezuela, albergan dos bases FOL de Estados Unidos, instaladas en los aeropuertos internacionales Hato (Curaçao) y Reina Beatrix (Aruba). Allí operan centenares de hombres que atienden una flota de F-16, F-15s, aeronaves de reconocimiento, aviones AWACS, tanques volantes de combustible, aviones de patrullaje marítimo. Venezuela denuncia frecuentes violaciones de su espacio aéreo por aeronaves de guerra que operan en estas islas prácticamente entregadas a Estados Unidos por el Reino de los Países Bajos. El gobierno de Hugo Chávez protestó formalmente por tres incursiones aéreas estadounidenses realizadas desde su jurisdicción y exigió el cese de lo que llamó provocaciones. "Las tres incursiones ilegales de esta aeronave militar ocurrieron entre los días 4 y 7 de julio de 2010, y fueron detectadas por los sistemas de vigilancia y defensa aérea de Venezuela, a pesar de que la aeronave implementó técnicas para ocultar su posición e identificación", dijo la cancillería de Venezuela. El acoso militar desarrollado por Estados Unidos alrededor de su territorio obliga a Venezuela a distraer importantes recursos en armamento y preparativos para una eventual agresión armada promovida y dirigida por Washington.

También existen informes de prensa sobre planes de Estados Unidos para instalar una base en Brasil con el pretexto de la “lucha antidrogas”. El jefe del Pentágono, Robert Gates, anunció en abril de 2010 su deseo de concretar una instalación conjunta en Río de Janeiro para “vigilar el tráfico de drogas en la región”, pero enfocándose al Atlántico Sur, con un eje entre Estados Unidos, Portugal y Brasil para la cooperación multinacional “contra el tráfico de drogas y el terrorismo”.

El martirio de Vieques

En Puerto Rico todavía existe la herencia contaminante de la base naval de la isla Vieques. Durante la II Guerra Mundial, Estados Unidos convirtió al 75% de esta isla de 35 km de largo en campo de tiro para ejercicios de bombardeo aéreo y durante 60 años la utilizó para experimentar armamentos químicos y biológicos. También sirvió de "portaaviones" para lanzar invasiones y agresiones internacionales, almacenamiento de armas, centro de espionaje, de radar, base de operaciones clandestinas y lugar de entrenamiento.

En 2003, a consecuencia de un movimiento de protesta iniciado en 1999, después que una bomba erró su blanco y mató al guardia civil David Sanes, esta base y los cuarteles del ejército, marina y fuerzas especiales se trasladaron a Texas y Florida, pero todavía continúan actividades militares. Las maniobras castrenses y los experimentos dejaron una profunda huella sanitaria en la salud de los habitantes.

Un estudio difundido a fines de 2003 reveló que las cabras viequenses tienen entre 24 y 50 veces más niveles de plomo que las cabras del resto de la isla, y cinco a siete veces más cadmio, aluminio y cobalto, a causa de las prácticas militares de Estados Unidos. Entre los efectos del cadmio se encuentran la hipertensión, cáncer y diabetes. En muestras tomadas de plantas de gandul que se encuentran entre la población civil de Vieques se encontró una concentración de metales 3 a 4 veces más alta que en otras partes de Puerto Rico. El microbiólogo ambiental Arturo Massol solicitó al gobierno central y a la administración municipal de Vieques que la isla se declare "en estado de emergencia de salud pública".

Los habitantes actualmente continúan luchando para que se reconozcan los daños a la salud causados por las maniobras militares y se descontaminen los antiguos terrenos de la marina de guerra. El ex policía militar Hermógenes Marrero, quien estuvo asignado al campo de tiro en Vieques, participa como testigo en una demanda del 75% de los habitantes de la isla contra el gobierno de Estados Unidos. “Iba al campo de tiro e inmediatamente mi nariz comenzaba a sangrar. ¿Me preguntaba, por qué estoy sangrando? Cuando salía del campo de tiro, se detenía. Pero, al regresar podía tener que vomitar, me daban diarreas, dolores estomacales todo el tiempo. Dolores de cabeza, tremendos dolores de cabeza”, recordó Marrero, de 57 años, en una entrevista con CNN a comienzos de 2010.

"Yo regué la isla de Vieques con armas químicas", confesó en 2009 Marrero, quien está legalmente ciego, tiene el síndrome de Lou Gehrig y ha sufrido cáncer de colon en dos ocasiones. Lo han sometido a 12 operaciones, 7 de ellas de intestinos, y últimamente le diagnosticaron un cáncer no operable. "Sí, regaron armas químicas y el que las regó fui yo. Le debo una disculpa al pueblo de Vieques. Me siento a veces y lloro. No sé cómo pedirles perdón porque he enfermado a mucha gente. Ellos (los viequenses) saben que lo hice y me arrepiento", dijo a la AP con voz entrecortada por el llanto.

"Ellos (la Marina) quieren que yo me muera, no me quieren ayudar. ¿Por qué no me quieren dar beneficios si saben que me enfermé allí?", preguntó. El Departamento de Defensa se niega a reconocer que sus enfermedades se deben a su exposición al armamento químico y biológico con los que se experimentó en la isla. Relató que todos los días, entre las tres y las cuatro de la madrugada, mientras la gente dormía, abordaba un jeep equipado con una máquina fumigadora y rociaba químicos por las áreas civiles, supuestamente para matar plagas e insectos, pero afirmó que también murieron perros, gatos, pájaros y vacas. La situación de salud de los viequenses y sus reclamo legales también fueron acogidos en un reportaje de la revista Time, en septiembre de 2009.